Los entrenamientos en el club empezaban siempre el 1 de marzo, sin excepción durante muchas temporadas. Este sistema ha cambiado por completo y durante el verano se realizan intensos trabajos de preparación física, que ha pasado a ser obligatoria, y aunque de entrada la catalogaron de optativa, nunca llegó a serlo. La presión sobre el jugador está instalada. Antes se daba por supuesto que cada jugador se presentaría más o menos preparado para jugar al rugby. Después de un par de prácticas ya se jugaba algún amistoso o incluso hacíamos una gira al interior.

Seguramente apareció alguien que dijo “Tengo ‘la sensación’ que la temporada debe empezar antes, como mínimo en febrero“, y todo cambió. El ‘Alemán’ Insua, que jugaba de pilar, nunca aparecía al comienzo de la temporada, en marzo se tomaba vacaciones, aparecía recién en abril y le sobraba para ser irremplazable. Todos sabían que él empezaba más tarde, pero nadie jamás se animó a cuestionarlo, estábamos esperando que  llegara para tener el mejor scrum de la Argentina.  Jugó hasta que quiso en la primera del SIC y también lo hizo en Los Pumas.

Al ‘Alemán’ Fernando Insua no le gustaba jugar con calor y siempre repetía “¡Con este calor no se puede jugar! ¡Es imposible!”.  Su comentario tenía algo de cábala. Tal vez por eso él descartaba el mes de marzo y aparecía recién a mediados de abril. “¡Al rugby se juega con frío!” decía el ‘Alemán’. Las temporadas duraban siete meses como máximo, con los años se fueron estirando,  hoy empiezan en verano y terminan casi al fin de la primavera. El calor y su sensación no se pueden evitar. Cuando empezaba el invierno, al ‘Alemán’ se lo veía feliz. “¡Empezó el rugby!” decía el hombre nacido para ser pilar. 

Más adelante inventaron la sensación térmica, para darnos un calor psicológico, pero nosotros ya no jugábamos más. El ‘Veco’ Villegas decía que para seleccionar a un pilar la primera condición a tener en cuenta, es que fuera bueno en el scrum. Villegas fue invitado por la Unión de Rugby de Gales a dar una conferencia de scrum, los apuntes que resumieron su famosa exposición, circularon durante años por las manos de innumerable cantidad de entrenadores, que a su modo trataron de llevar adelante el sistema que el proponía. El scrum del seleccionado argentino fue respetado en el mundo entero. Cuando se cumplen veinticinco años de su muerte, las  enseñanzas de ‘Veco’ Villegas parecen ser solo parte de un libro de la historia del rugby.

Ya son pocos los que creen de verdad en la influencia del scrum en el juego, están los que declaman su importancia teatralmente, mientras otros argumentan que el sistema ya no es aplicable. Tendrán, al menos, que revisar los criterios para seleccionar a los jugadores, el seguimiento deberá ser más estricto, porque parece ser que los parámetros actuales son otros, todo en función de un sistema de juego, que como simples espectadores no terminamos de saber cuál es. Hay una confusión en torno a este tema y se escuchan declaraciones que repiten hasta el cansancio, diciendo: “Tenemos la sensación de que todos los jugadores han entendido el sistema de juego”.

No creo posible que un seleccionado argentino, construya un sistema de juego sin un scrum sólido. Todo el juego de forwards tiene sus cimientos en el scrum. No importa que un pilar no toque la pelota, de algún modo lo podremos arreglar, pero si vamos para atrás en el scrum todo el juego se deteriora y eso no es ninguna sensación, lo hemos visto en la ventana de junio. Los tries de scrum-penal que Inglaterra le marcó a Los Pumas no tienen antecedentes y no es algo para tomar a la ligera. Yo lo viví con vergüenza, por el enorme  significado que el scrum tuvo durante mi vida de jugador, por la manera en que lo aprendí y por la forma en que me lo enseñaron.

Traté de hacer un esfuerzo para ponerme en el lugar de esos jugadores, lo sufrí internamente, con dolor físico y anímico, como un reflejo condicionado, fue como si se cerraran mis pulmones y se detuviera mi corazón, para simplemente dejarme morir. Espero que en esta etapa de nuestro seleccionado, no se declare la muerte del scrum argentino. No sé como lo vivirán los jugadores, para muchos fue el debut con la camiseta celeste y blanca y paradójicamente no debe ser el mejor de los recuerdos, como en realidad debería serlo. Todo el juego se vio afectado por la endeblez del scrum y otro de los puntos muy deficitarios fue el tackle, aspecto en el cual han fallado todos los seleccionados argentinos durante la última parte del año pasado y en todo lo que va del 2013. Han recibido muchos puntos en contra y, sobre todo, demasiados tries. Ese concepto tan viejo del rugby que habla de la famosa actitud, de jugar con desprecio hacia el propio físico, no se vio reflejada en la cancha. Y es un mal contagioso.

Hay otras consecuencias que seguramente estén en la agenda de los dirigentes y es lo que ocurrió con los sponsors. Después de la ventana de junio desapareció toda la publicidad que venían repitiendo, bajó una cortina hermética, como alguien que cambia de tema, para no tener que hablar de eso y no es ninguna sensación, es un hecho concreto. Las actuaciones fueron muy malas y no había nada para seguir festejando, continuar con el bombardeo publicitario hubiese sido contraproducente. Lo mejor fue bajar todo hasta retomar la calma y esperar que Los Pumas vuelvan a generar un tremendo entusiasmo en la gente, como ya ocurrió el año pasado. De a poco irán reapareciendo los jugadores vendiendo autos en las pantallas de TV o haciendo compras en un supermercado. Guardo una revista de rugby sudafricana del año ’84, en la contratapa un jugador esta saltando en el line, pero en lugar de tomar la pelota, agarra una lata de aceite de cocina. Pasaron casi treinta años y nosotros nos seguimos desgastando en cuestiones tangenciales.

Hay que reconocer que cambió el mundo del rugby. Las giras que se hacían antes, permitían ver un poco mejor a los jugadores. Se jugaban siete partidos, dos de los cuales eran los Test Match contra el seleccionado local. Era muy difícil jugar un Test y cuando el equipo arrancaba bien no se hacían cambios. Todos moríamos por jugar un Test, era el sueño por cumplir. El mejor equipo jugaba los sábados y los suplentes jugaban los partidos entre semana, que generalmente eran los miércoles.

Ahora son muchos los jugadores que se ponen la camiseta argentina, como si nada. Me pregunto cómo será la valoración que hacen, qué significado tendrá para cada uno de ellos. Se hace inevitable llevar adelante una suelta de camisetas, que cae sobre los hombros de muchos jugadores que no están preparados. En los dos últimos años más de cien jugadores, según una estimación arbitraria que yo mismo hago, se deben haber puesto la camiseta de Los Pumas, tal vez me quedo corto. Esta gran barata de casacas argentinas puede generar la aparición de nuevos negocios, que bien podrían ser utilizados por los que se quejan permanentemente de la falta de trabajo. Con un poco de imaginación pueden confeccionar y vender una buena cantidad de remeras que digan “Yo no me puse la camiseta de Los Pumas“.

Espero que nadie se ofenda puede ser que sea solo ‘una sensación’ de mi parte. No es el fin del mundo, pero empieza a ser urgente ensanchar la base de jugadores disponibles para afrontar compromisos que son mucho más complicados de lo pensado y no es ninguna sensación, quedó demostrado en la cancha. Deberá aparecer una reacción que frene la tala indiscriminada de los aspectos esenciales de nuestro juego, antes de que sea demasiado tarde. Se abre una nueva instancia, tendremos que esperar para saber qué juego desarrollaran Los Pumas Premium, en el temible Rugby Championship. 

El año pasado en su primer torneo dejaron una buena impresión, que se apagó un poco en el final del mismo. El bajón se extendió a la ventana de noviembre, especialmente en el partido con Irlanda. Pero el balance general fue prometedor, como la luz de un nuevo amanecer, la que insinúa que algo bueno está por venir. Esa fue la sensación que rescató una parte del periodismo y estoy de acuerdo, porque yo también me entusiasmé. Mientras tanto ‘la burbuja profesional’ se cobró una de sus primeras víctimas, que como en la pesca deportiva, fue devuelta al agua para estar de nuevo en su hábitat con sus mejores amigos. Escuché la declaración de algunos jugadores, que  contaron ‘sus sensaciones’  luego de la ventana de junio. “Tengo la sensación que todo este mal momento va a quedar atrás y nos vamos a ir superando”, dijo uno de ellos.

Al ser entrevistado otro de los jugadores, dijo “haberme puesto esta camiseta me provoca una sensación indescriptible“. Por su parte los entrenadores dijeron “nos quedamos con la sensación de que se podía haber hecho algo más, independientemente del resultado desfavorable y nos llevamos la sensación de que estamos por el buen camino“. En la conferencia de prensa el Presidente de la Unión, dijo “Agradecemos a los sponsors que nos acompañaron y tenemos la sensación que se sumarán otros más, después de estos partidos que a pesar de dejarnos la sensación de que aun falta mejorar el juego, nos entusiasma y nos fortalece con la inocultable sensación de que estamos haciendo algo importante para el futuro del rugby argentino“.

Vivimos en un mundo sin certezas. Vivimos en un mundo de sensaciones.

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