El miedo al ridículo, a no desempeñar el papel esperado, es en el deporte uno de los más importantes obstáculos, relacionado a la emoción de vergüenza y humillación. Vivimos pendientes de las faltas, y nos olvidamos de la completud del ser humano. En todo contexto, nada es fácil, pasarás por situaciones inesperadas, te equivocarás miles de veces, surgirá algún error, pero tu vida, también está llena de ideales logrados, gracias a tu esfuerzo y dedicación. El error y la falta siempre están presentes, y ojalá que nunca falten, porque gracias a ellas, podemos seguir creciendo y aprendiendo. Nuestra imagen idealizada de perfección, es la que no acepta una mínima información errónea. El error no es un mensaje autodirigido a tu persona, aceptálo, corregílo y crecé. Todos quieren jugar bien, que nada se note, y que lo malo pase desapercibido. Buscamos desesperadamente el éxito, palabra asfixiante que nos limita en la búsqueda del ser. Éxito no sólo es ganar, sino lograr lo propuesto, evitando que cuando las cosas se tornan difíciles, no caigamos en la palabra más usada como el “no puedo”, o, “que malo que soy”. Vivimos pagando errores que se traducen en un mal rendimiento. Cometemos una equivocación, nos ganan un punto, nos gritan, nos insultan (caso muy común en ciertos deportes), nos declaramos culpables, y jugamos con miedo de no volver a cometerlo, para evitar enfrentarnos con esa emoción de ineficiencia y decepción. Los comentarios escuchados quedan inmediatamente grabados, pero… ¿Acaso tenés idea, qué motivos tiene una persona para decirlas, desde que lugar lo grita? Pero… las crees, y las ingerís. ¿Por qué le das tanto poder al otro? La mayoría de las creencias archivadas en tu mente, no son más que mentiras e interpretaciones, que vos, como buen ingenuo, admitís, las cargas al hombro, y jugás desde esa etiqueta inventada. Nadie en tu deporte ni en tu vida, te ha maltratado más que vos mismo, ya que en ciertos momentos sos vulnerable al maltrato de los demás. De ahí la importancia de jugadores bien entrenados en su parte mental, para entender esta dinámica que se produce en todo contexto deportivo, y estar preparados para “saber no escuchar” todo aquello que ocupe espacio mental ajeno a lo que se quiere hacer, separar opiniones externas, de valoraciones propias, sabiendo que el error forma parte de toda vivencia del ser humano.

Lic. Julia Alvarez Iguña Psicología aplicada al Alto Rendimiento j.iguna@hotmail.com www.psico-deportes.blogspot.com

Actualmente no hay comentarios.