El rugby moderno ha evolucionado de manera tal que a veces se priorizan aspectos que atentan contra el espíritu del juego mismo. Dentro de esos aspectos entran, las estadísticas, los patrones fijos, los códigos, etc. Aspectos estos que no decimos que no sean importantes, sino que deberían estar como complemento del juego y no como parte principal del juego mismo Partimos de la premisa que para jugar a este juego, además de entrenarse, seguir lineamientos, estilo de juego, patrones, etc., hay que conocerlo y entenderlo. No muchos lo hacen de la correcta manera, tanto a nivel entrenador como a nivel jugador. Aunque uno es consecuencia del otro, porque al tener entrenadores limitados sin la debida experiencia, capacitación y conocimiento del juego, tendremos como resultado a jugadores incompletos en su desarrollo individual y limitados en su conocimiento del juego. Limitar el conocimiento de un jugador a un esquema fijo o limitado, limita, valga la redundancia, la capacidad de este de comprender el juego en su totalidad. Qué queremos decir con esto? Pues bien, que podemos tener una idea general de como es este juego pero no garantiza que tengamos pleno conocimiento ni entendimiento del mismo, es como leer el principio y el final de un libro, sabremos de que se trata pero no entenderemos nunca su verdadera trama. A menudo escuchamos tanto a los coaches como a los jugadores decir, “estamos trabajando sobre nuestro sistema de juego”…y muchas veces observamos que no hay un lineamiento preciso del mismo, o este es muy limitado y se toma como “la única opción”. Pero qué es un sistema de juego? Un sistema de juego es un patrón o lineamiento en la manera de jugar que un equipo debe seguir adentro del campo de juego. El mismo esta en relación directa con los sectores del campo (canales de ataque o zonas del campo) y que hacer en determinados momentos del juego (ataque o defensa) en esos sectores . Ese patrón puede ser fijo y rígido, pautado con códigos preestablecidos, o flexible de acuerdo a como se desarrolle el juego. Para que un sistema de juego funcione es necesario que los jugadores, primero conozcan ese sistema, y segundo que hablen un mismo idioma. Es decir que trabajen en pos de un objetivo común cumpliendo las pautas de ese sistema o patrón. Pero existe un tercer punto que es el mas importante y es parte de lo que hablamos al principio de esta nota y es de que los jugadores “entiendan” el juego (no muchos lo entienden a la perfección) y el “porque” del sistema, ademas de que estén convencidos de ello. Porque un sistema tiene que tiene que tener una razón y porque, de igual modo sus alternativas. En la actualidad es muy común entrenar con códigos, pero la mayoría de las veces los jugadores repiten esos códigos de manera automática o preestablecida sin entender el porque de ello. Esto trae aparejado como resultado la perdida de rumbo en el campo de juego cuando esos códigos no funcionan. Qué significa esto? Muy simple. Si siempre repetimos un mismo patrón sin alternativas, cuando el patrón no es exitoso o es contrarrestado por el equipo contrario, el equipo al no encontrar los caminos, puede: 1. O seguir haciendo lo mismo sin sentido y sin encontrar los caminos durante todo el partido ya que es lo que saben hacer y han entrenado. 2. O recurrir al juego individual, perdiendo el rumbo en el juego. Es por ello que “entender el juego” se torne tan importante. Los puntos 1 y 2 ocurren la mayoría de las veces en equipos con jugadores limitados en su capacidad de leer y entender el juego, ya que al sacarlos de su sistema, o no encontrar salidas, no saben como salir airosos de esas situaciones. Por ello uno de los errores mas comunes en los equipos de las divisiones competitivas, es priorizar el entrenamiento con códigos por encima del entrenamiento de “comprensión o entendimiento del juego”.  Ambos deben coexistir para lograr un rugby saludable. Por un lado necesito el sistema para ordenar y saber que hacer en el campo pero por el otro necesito que el jugador sepa “leer” el juego y tomar otras direcciones si los caminos le son cerrados. Y entender el juego no pasa por saber que tengo que apoyar en el ingoal contrario, sino por saber como utilizar los recursos con los cuales el equipo dispone de manera inteligente y no repitiendo la misma formula una y otra vez cuando los espacios de ataque están cerrados por la defensa rival. A su vez esto solo le facilita la tarea a la defensa si siempre le jugamos de la misma manera. Un equipo tiene que tener la capacidad de cambiar sobre la marcha durante el juego mismo, a pesar de que eso no es lo que estábamos entrenando. Tiene que tener alternativas. Podemos mencionar en un básico ejemplo, que si nuestra plataforma de ataque, ha sido siempre el lineout debido a la buena capacidad de obtención de nuestros saltadores y nuestro juego de ataque esta basado desde allí, si perdemos el 90% de las pelotas en esa formación, seria muy inocente de nuestra parte seguir jugando con esa opción, aunque nos modifique todo nuestro sistema de ataque. Pero algunos equipos siguen fieles a su formula, sin saber modificar eso sobre la marcha. Por ello es demasiado importante que esta capacidad de lectura tiene que ser “leída y entendida” por los jugadores de un equipo, y para que esto ocurra deben “comprender” el juego. Es por ello que “el sistema de juego” no puede imponerse nunca ante el “sentido común”. Para que esto ocurra, los jugadores deben ser inteligentes, no robots. Consejos para el entrenador: No sea esquemático ni utilice códigos antes de que sus jugadores comprendan y entiendan bien el juego. No sea rígido en su planteo. Tenga alternativas. Enseñe como aplicarlas y practíquelas. Explique en el campo qué hacer en las distintas situaciones del juego y sus porqué. Cómo funciona el Ataque y Defensa desde las formaciones, los SI y los NO, caminos alternativos. Encuentre el jugador ideal para saber cuando cambiar el rumbo, uno que lea y sepa lo que está pasando en el campo de juego y pueda tomar decisiones sobre la marcha (generalmente el capitán o subcapitán).

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