Hace unos años atrás, me propuse reinventarme a partir de mis errores, de los muchos que cometí en mi vida, y de los que aun continúo cometiendo. Está claro que habrá algunos en los que seguiré reincidiendo hasta unos minutos antes de que me coman los gusanos, sobre todo, en lo que a la familia se refiere. Imagino que no hay error más hermoso que buscar la máxima felicidad en las tres personitas que me rodean, tanto en el plano afectivo, como en algunos casos, el material. No nos engañemos, una metida de pata logrando una sonrisa de nuestros hijos, no tiene precio… Igualmente, tanta autocrítica positiva también nos tapa los ojos un poco. Muchas veces aguantamos situaciones molestas e incomodas, solamente por no contrariar a quienes las provocan y ser condescendiente para evitar cualquier tipo de roce. Pero hay que tener cuidado, mostrarnos tan abiertos a todo, puede traer consecuencias. “Tanto va el cántaro a la fuente…” decía el viejo refrán, y porqué dejar que vaya tanto, si lo podemos evitar. Reinventarse, este es el momento, desde el amor y la comprensión, pero no dejando de ser uno mismo. ¡Nunca! Con el mismo título podríamos arrancar una crónica sobre estos nuevos Pumas, los de la era Hourcade. A cuantos como yo nos ha tapado la boca el ‘Huevo’… Es indudable, que el trabajo realizado en la interpretación de un estilo de juego y sobretodo en la reivindicación del scrum como símbolo de nuestro rugby, es un mérito del nuevo entrenador y de su remozado equipo técnico. A quien no se le cruzó por la cabeza, en aquel fatídico primer minuto en el Loftus Versfeld de Pretoria, que nos caerían otros 70 puntos como en la edición anterior del Rugby Championship. Pues poco a poco, con el trabajo de los delanteros, nos metimos en el partido y acorralamos a los Springboks, quienes terminaron pidiendo la hora para evitar el empate. De la misma manera, lo hicieron los Wallabies hace 15 días atrás, donde Los Pumas volvieron a ser ese equipo anárquico que nos tenía acostumbrados a sus fieles seguidores, y con solo aparecer en los últimos veinte minutos le bastaron, para atropellar a los locales y para poner de manifiesto nuevamente, la diferencia de criterios de los árbitros para pitar a nuestro equipo nacional. Un tema el de los árbitros y de su personal interpretación de las reglas del scrum, de cómo y cuándo las aplican eso es un acertijo difícil de acertar. De la misma manera que lo hacen con las acciones extremas que vemos en cada partido, no es lo mismo que lo haga un segunda sudafricano de 30 años, que lo haga uno de 21 y encima argentino… Australia vs Los Pumas La victoria está por caer, no tengo duda, a estas alturas da lo mismo que sea en estos dos partidos que quedan, o en la próxima y especial edición antes del Mundial. Lo que está claro es que el plan de Hourcade está dando resultados, o ¿quién se imaginaba a Tetaz Chaparro, Alemanno o Báez jugando sin prejuicios a este nivel?. Tengan en cuenta que acabamos jugando contra los All Blacks en Napier con 6 delanteros veinteañeros, una señal de trabajo a futuro maravillosa. Pero como decía Ricardo Darin, en la inolvidable película ‘El hijo de la novia’, en esa grandiosa escena del restaurant, “…siempre habrá alguna mancha de humedad en el techo de esta casa…”, refiriéndose a la realidad argentina y, cómo no, de nuestro rugby. Aún sigo pensando que el jugador argentino recibe un plus muy importante viniendo al rugby europeo. Y ya no hablamos de preparación técnica y estratégica, ni siquiera pienso en la diferencia económica y de calidad de vida. Incluso jugando en el segundo nivel de Francia o Inglaterra, el crecimiento cultural y social en muchos casos, es algo que el jugador argentino aprovecha hasta potenciarse y crecer muchísimo por el bienestar propio y por supuesto, de toda su familia. Cortarle esta posibilidad, sería un error imperdonable, además de difícil de remediar… Volviendo al día a día personal, estamos arrancando la temporada en todas las categorías a nivel nacional y catalán, con buenas noticias en los Clubes y también a nivel federativo, pero también con los carroñeros de siempre, buscando sacar provecho y bocado de todo lo que se mueva, perjudicando a personas de buena fe y también a clubes enteros, con fusiones pensadas únicamente para el crecimiento de su ego y de su tan mentado “espíritu del rugby”, el cual pisotean a cada momento sin ningún escrúpulo… Como reflexión final para esta nota de reencuentro, pienso en los que entrenamos chicos adolescentes (como es mi caso), y analizando el momento de inestabilidad que vive nuestra sociedad y sobretodo nuestros jóvenes, creo que es muy importante puntualizar un concepto, para ayudarlos a crecer no solo como jugadores de rugby, sino también como personas de bien. “Siempre será más lógico y productivo que le expliquemos la verdad, a que engañemos a nuestros jóvenes con lo que esperan escuchar…” Gracias Negrito, Canario y Dieguito, por vuestra visita… Gracias por acercarme a Torcuato con tantos recuerdos… Gracias por brindarme paz con tanta amistad…