Todos quienes cumplen funciones de Entrenadores pueden, y deberían, planificar cada una de sus prácticas. Todos los entrenamientos deben estar basados en supuestos reales y buscando objetivos posibles de alcanzar. La función de un plan de entrenamiento consiste en crear indicios para su buena dirección. Algunos de los principios fundamentales que deben seguir todos los entrenadores y sus equipos técnicos son: Principio de la multilateralidad Las acciones en cualquier puesto abarcan un sinfín de habilidades motoras directas o indirectas que se deben trabajar a largo de la temporada. Principio de la continuidad La experiencia y la fisiología del ejercicio han demostrado que todos los esfuerzos que se interrumpen por un periodo prolongado o no tienen continuidad, no crean hábito y no hacen mejorar. Ahora bien, hay que tener en cuenta que si el esfuerzo continúa sin que el jugador de Rugby haya descansado del esfuerzo anterior, el nivel funcional desciende. Sólo cuando los descansos y la alimentación son adecuados, el organismo asimila la actividad realizada, entra en fase de supercompensación y la capacidad funcional aumenta. Principio del crecimiento paulatino del esfuerzo Para que haya una determinada mejora funcional debemos llegar en el entrenamiento a los límites de esfuerzo. Cada persona tiene el suyo propio y cada grupo también. Principio de la sobrecarga No confundir con los trabajos de pesas. En éste principio las modificaciones funcionales causadas en el organismo mediante el esfuerzo físico sólo permiten mejorar el estado de entrenamiento cuando su intensidad es suficiente, para provocar una activación en el organismo. En los primeros años de entrenamiento, el volumen aumenta progresivamente influyendo muchísimo en el rendimiento. A medida que la deportista mejora su nivel, la importancia del volumen va disminuyendo y pasa a primer lugar el factor intensidad. Principio de la transferencia La mejora de un factor aumenta la posibilidad de realización de otros factores siempre y cuando los ejercicios que se realicen para la mejora de aquél tengan relación con la especialidad que se practica. Principio de la especificidad Han de darse unas condiciones específicas de acuerdo con las características particulares del Rugby y de la etapa de aprendizaje en que se encuentran nuestros jugadores. Principio de la eficacia Cualquier actividad o ejercicio en el Rugby, puede ser ineficaz si no se siguen los principios estudiados y que han sido establecidos previamente. Principio de la individualidad Este principio está marcado por las características personales de cada jugador de Rugby. Cada persona es un todo con características diferentes desde todos los puntos de vista. Por lo tanto hay que adaptar cada estimulo a las personas que lo van a realizar. Principio de la flexibilidad Todo entrenamiento debe ser lo suficientemente flexible como para permitir adaptaciones según los condicionantes que puedan surgir. Principio de lo general a lo específico En toda planificación se parte de los aspectos más globales para ir profundizando en los más específicos. Principio de la contextualización Todos los entrenamientos deben estar relacionados con los objetivos que nos hemos propuesto. Hasta aquí se ha expuesto de forma general varios de los principios. Generar actividad en cantidad y calidad teniendo en cuenta los principios expuestos, ayudará a mejorar nuestras prácticas haciéndolas mas activas y seguras.

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