Participar en una competencia mundial implica la movilización de multitudes, que además de animar los colores de su equipo favorito, representa a los colores de su nación.

El último partido jugado en Mendoza fue un éxito total. Acaparó la mirada de millones de televidentes, gran cantidad de turismo acudió a presenciar el match, el que quedó fascinado por las diferentes escenas de Mendoza. Pero hubo un elemento que opacó todo lo que pudo Argentina demostrar este evento deportivo. Me pregunto si la conducta siempre está dirigida un fin. ¿Cuál fue la necesidad de los silbidos ante la ejecución de los penales por medio de Sudáfrica?

Qué significa silbar: el silbido es una forma de comunicación no verbal que simboliza desagrado, desaprobación. A muchos comentaristas y gente del rugby les llamó la atención, por eso quise dar mi opinión sobre su significado.

Los deportistas a esta altura de su profesionalidad, están entrenados mentalmente para mantener la atención. Por más silbidos que realicemos no los vamos a desconcentrar. Puede ser que su fin surja efecto en las competencias de Argentina. Pero en este nivel “no way”. Lo único que demostramos es falta de respeto, no solo a los sudafricanos, sino también a Los Pumas y a nuestra nación.

Los Pumas no van ganar porque nosotros ayudemos con la tonta ventajita a la que estamos acostumbrados los argentinos. Ellos van a ganar por lo que representan, por su esfuerzo y sacrificio. Está muy bien alentarlos, pero no desde esta manera. Estos no representan los valores del rugby.

Si queremos ser los primeros, comportémonos como uno de primera, y no, valga la comparación, como un equipo de cuarta jugando el Cuatro Naciones.

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