El deporte, simbólicamente nos habla de guerreros, que libraron batallas luchando por un ideal, enfrentando adversidades, defendiendo sus colores e identidad, apoyados en estandartes de valores y confianza en su accionar. Se termina un ciclo de batallas, junto a deportistas, que realizaron grandes hazañas individuales, para dar lugar a nuevas batallas en la búsqueda de territorios inexplorados de la vida. Estos años, me tocó trabajar junto a grandes guerreros anónimos, que lograron con sus mejores armas, luchar y triunfar en sus objetivos, saltando obstáculos, transitando caminos de transformación, venciendo a dragones imaginarios, conquistando miedos, liberando castillos, rescatando damiselas. Estas experiencias, trabajando a la par junto a ellos, han sido muy enriquecedoras. Un crecimiento en la búsqueda de un camino de transformación, donde nada es gratuito, en una continua lucha en la cual gana, el que puede sostenerse más tiempo en pie. Enfrentamos grandes triunfos, como asimismo no esperadas derrotas, pero todos buscaron algo porqué vivir, porqué luchar, por un objetivo a alcanzar, descubriendo en su viaje interior, su potencial interior dormido. Siempre en el deporte, como ejemplo motivacional, hemos buscado ejemplos épicos de guerreros, héroes y salvadores, quienes luchaban por la libertad. Pero un gran guerrero no se relaciona sólo por sus hechos, sino que es empujado por su forma de pensar, por su fortaleza interna en creencias y valores. Si, para ser un guerrero “te lo tenés que creer”. Un guerrero no puede entrar en combate, y en la mitad de la lucha pensar: “uy, y si me equivoco, y si se me cae la lanza, me tocó el peor caballo, la última vez casi me matan, el rival es más grande”, etc. Sabe bien que en esos momentos, no hay tiempo para pensar, porque si no está concentrado en quien tiene enfrente, es hombre muerto. La vida está llena de guerreros anónimos, personas, profesionales, entrenadores, jugadores que enfrentan un duro trabajo diario, para ayudar a quienes tienen en su mando. Las canchas están repletas de guerreros anónimos. Por ejemplo, las artes marciales, desarrollan capacidad de atención en el detalle que puede llegar a ser un peligro en cualquier momento. No se puede desviar la vista del oponente. Muchas técnicas del deporte derivan de estas disciplinas milenarias, donde se necesita una mente abierta, junto a un espíritu combativo, rápido mentalmente, como asimismo en la ejecución de los movimientos. En el deporte hay muchos caballeros de brillantes armaduras. Esas armaduras representan en el plano psicológico, lo falso de sí mismo. El brillo que deben demostrar, la gloria, la fama, el prestigio, pero que con el tiempo comienza a oxidarse, a hacerse carne, quedando atrapados en ella. Hay que aprender a librarse de esas armaduras, transformándose en nuestro héroe interior, en el guerrero de todos los días, que sale a batallar, a dar lo mejor. Ser guerrero es una actitud, no un resultado, no es triunfar en batallas, sino salvarse en las dificultades cotidianas. Tu reto personal es transitar el camino de tu héroe cotidiano, atreverse a pelear frente a frente con tu adversario, dejando atrás los posibles “tendrías o deberías”, los victimísmos, y sufrimientos innecesarios para alcanzar una vida plena. La vida te está poniendo continuamente a prueba. No sólo en el deporte. También abarca, conflictos amorosos, separaciones, despidos, pérdidas, frustraciones, enfermedades. Implica seguir avanzando en el camino, dejando atrás castillos de quejas y lamentos, de no hacerse cargo, el de “yo no fui”. Agradezco a todos los guerreros anónimos que se han cruzado en mi camino, a todos los héroes cotidianos que siguen día a día, comprometidos en sus objetivos, aprovechando los desafíos como oportunidades, y las caídas como aprendizajes. El guerrero no nace, se hace. Todos llevamos un guerrero interior, un “Corazon Valiente”, o un “Gladiador”, que lucha por algo. Todos pueden transformarse en el héroe o heroína de su propia historia. No es necesario viajar a lejanas tierras. Podes transformarte en el mejor aliado de tu vida, convirtiéndote en tu mejor proyecto. Una trayectoria hacia afuera, luchando contra lo desconocido, y hacia adentro, venciendo tu miedo interior y superándote día a día.

Lic Julia Alvarez Iguña Psicología del deporte de Alto Rendimiento j.iguna@hotmail.com

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