“Siempre hay un juego interior que se está reproduciendo en la mente, no importa qué juego exterior estés jugando”.

La actividad de todo deportista se realiza en dos ámbitos: el externo y el interno. El externo se relaciona al lugar donde se produce el juego, el interno es lo que juegas en tu mente. No siempre es el adversario el que te derrota, sino tú mismo, tu rival interior al luchar contra pensamientos que nadie espera pero que siempre están; miedos, suposiciones, mandatos, los “debería y tendría” junto a ideales que te bloquean y confunden.

“… En un partido de tenis, la batalla más encarnizada que libro es con las voces que resuenan dentro de mi cabeza: quieres silenciarlo todo dentro de la mente, eliminarlo todo menos la competición, quieres concentrar cada átomo de tu ser en el punto que estás jugando. Si he cometido un error en el punto anterior, lo olvido; si se insinúa en el fondo de mi cabeza la idea de la victoria, la reprimo”. Puro juego interior. Rafa Nadal.

Se han preguntado, ¿cómo responden entre tiro y tiro, que sienten, que temen, cuáles son sus autocríticas y pensamientos, que se dicen, cuantos golpes han perdido por enojarse, cuantos putts hubieran metido al no pensar en el resultado, como jugarías al estar más relajado? Es decir interrogarse acerca de tu juego interior, en lo que pasa en tu mente. En el deporte te podes equivocar en un tiro, una ejecución, pero no podes equivocarte de la cabeza, tenés que aprender a pensar.

Queremos permanecer en una zona de confort donde las equivocaciones no se toleran, ya que lastiman, desvalorizan. Esa incansable búsqueda de certezas da lugar al pensamiento omnipotente y soberano donde “todo lo tengo que hacer bien”. Pero acaso ¿sabes cómo va a terminar un partido, que va a pasar, como está tu rival, quien podrá mantener más tiempo la concentración?

En ese mundo de posibilidades que invade tú mente es donde podrás descubrir la capacidad dormida de sorprenderte, de descubrir todo lo que puedes hacer, y simplemente… al no pensar en nada, solo fluir con la pelota, desaprender hábitos que interfieren con tu juego y dejar que ocurra.

El juego está lleno de sorpresas inesperadas, transfórmalas en oportunidades, no las conviertas en problemas creados sólo por vos.

Lic. Julia Alvarez Iguña

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