Mientras la elite del rugby argentino deambula entre una suerte de circo romano y telenovela barata, hay algo que continúa creciendo a pasos agigantados.

A pesar de que algunos se empecinen en darle la espalda y ningunearlo, nuestro rugby de Clubes sigue siendo una fuente inagotable de jóvenes valores y de espectáculo garantizado, ya que el marco en el cual se jugaron las semifinales del último fin de semana fue realmente espectacular.

Quizás el nivel de juego no acompañó demasiado, en parte debido a la importancia del resultado y a la supremacía de la defensa sobre el ataque, pero la respuesta del público de todas las edades y sexos, alentando a sus equipos con un respeto ejemplar hacia el adversario, han demostrado una vez más, el espíritu y los valores que se transmiten desde muy temprana edad en todos los Clubes que integran las uniones de todo el país, desde el más pequeño hasta los cuatro grandes que disputaron las semifinales del último sábado.

Nuevamente Torcuato es finalista de la URBA, y no solo la Primera, sino que los tres equipos que conforman el Plantel Superior del Club jugarán la final de sus respectivas categorías, con la única excepción de la Preintermedia B que cayo en el Playoff… un auténtico éxito sin precedentes.

Una realidad exitosa soñada por muchos que ya no están y basada absolutamente en la unión fraterna y el respeto mutuo de las diferentes generaciones que integran un Grupo Humano con mayúsculas.

Eso es lo que representa y predica el Hindú Club de Don Torcuato, más allá del juego como elemento vinculante, vivimos el rugby como si fuéramos una gran Familia, una gran Manada de gente, que sufre cuando se encuentra sola pero se engrandece al encontrarse con los de su especie, por eso nos movemos en grupo, por eso no podemos aislarnos…

Y aunque a muchos nos toque vivir a miles de kilómetros de distancia del resto de la Manada, eso no impide sentirnos parte, porque siempre tendremos el mismo lugar de pertenencia… aquel donde convergen el amor, el cariño y la amistad eterna… aquel lugar mágico donde la bandera celeste y amarilla ondea en el mástil mas alto… y donde seguramente el sábado por la noche, ya sea ganando o perdiendo, cientos de gargantas gritarán al cielo lo que muchos “viejos locos” nos enseñaron a cantar como Himno de Amor y de Amistad, alzando la voz con orgullo en su ultima estrofa…

“…y siempre Hindú vivirá en el alma de todo acampante,

Y el tiempo jamás borrará… la alegría y la emoción de estos instantes…”

Para despedirme…

Solo les pido que disfruten como lo haría yo…

Solo les pido que se abracen como lo haría yo…

Solo les pido que se rían como lo haría yo…

Solo les pido que se emocionen…

Como lo estoy haciendo yo al escribirles…

Otro de la Manada…

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