"Las personas con habilidades emocionales bien desarrolladas tienen más probabilidades de sentirse satisfechas y ser eficaces en su vida, y de dominar los hábitos mentales que favorezcan su propia productividad; las personas que no pueden poner cierto orden en su vida emocional libran batallas interiores que sabotean su capacidad de concentrarse en el trabajo y pensar con claridad".

Dr. Daniel Goleman

El autodominio, el autocontrol, el ser capaces de controlar las tormentas emocionales ha sido un tema de interés desde los tiempos de Platón, quien consideraba a quienes carecían de ellas como “esclavos de la pasión”. Los romanos llamaban templanza al dominio del exceso emocional; a un equilibrio donde cada emoción poseía su valor y significado, o como decía Aristóteles, que se debía encontrar la emoción adecuada y en su justa medida.

Cuando venimos perdiendo estamos tristes, nos mostraremos caídos, nos vamos para abajo. Cuando venimos ganando estamos exaltados y contentos, lo que es también peligroso ya que nos sobre excitamos. Los extremos nos sacan de nuestro equilibrio emocional, donde ya no se juega sino que la emoción nos lleva al acto. Muchos psicólogos han considerado el equilibrio emocional una de las herramientas psíquicas más importantes, y esto también, lo tenemos que aplicar al deporte.

En toda competencia, muchas veces es más importante un jugador con una alta capacidad de confrontación -coping-  que otro que sobresalga por sus razonamientos, calificaciones o años de antigüedad. La inteligencia intelectual está relacionada al pensamiento operativo, la autocrítica, las evaluaciones; tiene más que ver con los talentos y habilidades que se demuestran en lo que hacemos en la vida donde está implicada la conciencia reflexiva, la lógica.

La inteligencia emocional se relaciona con la capacidad para sobrellevar difíciles situaciones. La clave de la inteligencia emocional es la capacidad de controlar las emociones y crear el máximo rendimiento en la demanda. Está más relacionada a lo impulsivo, lo ilógico, a la reacción intuitiva ante un peligro. Cuando hablamos de la Inteligencia emocional no depende de “cosas del corazón”, sino del control de nuestro centro mental; a la capacidad de recoger información del ambiente, convalidarla con nuestra experiencia interna (¿soy capaz de realizar esta acción, o me mido por el pasado?) y jugarse en el intento.

Como vimos en artículos anteriores, las emociones producen una alteración fisiológica en el organismo donde cada una juega un papel especial modificando la realidad presente. Científicamente funciona así: la amígdala cerebral (conjunto de núcleos de neuronas cuyo papel principal es el procesamiento y almacenamiento de reacciones emocionales), recoge la experiencia, comparando y asociando lo que pasa en el presente con situaciones pasadas emitiendo una orden para actuar de la misma manera conocida. La memoria explora lo que ocurrió en el pasado con lo que pasa en el presente. Sólo basta que algunos elementos sean percibidos y asociados para despertar reacciones que fueron grabadas tiempo atrás.

Las emociones, inducidas por componentes neuro-químicos, producen cambios psico-fisiológicos que alteran las funciones respiratorias, cardiovasculares y otras respuestas corporales. Todo esto te pasa en milimesimas de segundo sin que te des cuenta ante situaciones de peligro. Imaginate con todo ese cambio físico interno cómo podes estar concentrado y listo para el juego. En el deporte ponemos en juego nuestras habilidades para obtener resultados, pero muchas veces las aplicamos mal, dejando que la emoción nos inhiba en la acción.

Más allá de un alto Coeficiente Intelectual (CI: los parámetros normales están entre 90 y 100) investigaciones llevadas a cabo por The Consortium for Research on Emotional Intelligence in Organizations descubrieron que el Coeficiente Emocional  -IE-  clave de las personas con éxito se debe un 23% a nuestras capacidades intelectuales y un 77% a nuestras aptitudes emocionales afirmando que la IE resulta en ocasiones más decisiva que el CI.

El manejo de situaciones es un entrenamiento importante de todo deporte, tanto de riesgo como de competencia y tenemos que aprender a trabajar con ellas para saber diferenciarlas. Tener una visión clara, y poder trabajar sobre la realidad presente ante nuestras limitaciones, admitiendo el error humano y trabajando sobre ello.

Lic. Julia Alvarez Iguña
Psicología aplicada al Alto Rendimiento
juliasports@fibertel.com.ar
www.psico-deportes.blogspot.com

  • maricel gatica

    hola justamente estaba buscando info sobre la inteligencia emocional y cai en esta pagina en donde recien escribio este articulo y lei algo de el y me parecio muy interesante porque tengo que disertar sobre la inteligencia emocional pero quisiera saber como poder explicarlo en palabras simples ya que donde uno lee tanto para poder sacar lo mejor a la vez uno queda mas confundida con el tema. Estaria muy agradecida si pudiese ayudarme.

  • gustavo vittino

    Muy buen artículo.Claro y preciso.
    La inteligencia emocional está relacionada a lo impulsivo, lo ilógico, a la reacción intuitiva ante un peligro.
    La experiencia, compara y asocia lo que pasa en el presente con situaciones pasadas emitiendo una orden para actuar de la misma manera conocida. La memoria explora lo que ocurrió en el pasado y actúa en el presente.
    El tema es sencillo de manejar ,pero nadie enseña ,ni los entrenadores ni nadie.Se parten de estrategias de juego en grupo ,y se practica hasta el hartazgo y en lo INDIVIDUAL NO, entonces muchas veces vemos a un pilar que toma una pelota y no sabe que hacer ,avanza unos metros y se cae o es tirado al pìso y a veces hasta pierde la pelota.Lo mismo con un wing que la emoción lo supera y se bloquea.
    Hay que enseñar técnicas individuales de respuesta inmediata a situaciones adversas previamente planteadas para que la prueba y error más el factor sorpresa,surtan efecto y anulen a las emociones que causan desequilibrio y duda.

  • Anónimo

    muy buen articulo, lo puedo usar en mi face