A menudo hemos oído decir que el juego en edades infantiles es el trabajo de un niño. Muchos padres al ver a sus hijos jugando en los clubes de rugby, de forma muy ansiosa preguntan: “¿Cuándo aprenderán?“. Veamos entonces, cómo explicárselo a  los padres y a todos los que acompañan a los niños en el Rugby Infantil. Todos los entrenadores, formadores y maestros de rugby saben que los niños están aprendiendo durante toda ésta importante etapa pero también se puede aprovechar una gran oportunidad para explicarles sobre el aprendizaje a los padres y familiares que acompañan a los niños. Lo principal es entender y comentarles a los demás adultos, que principalmente el juego, con sus variantes, ayuda a los niños en todas las áreas de desarrollo, pudiéndose aportar de manera general algunos ejemplos: Etapa del Desarrollo Motor Fino Durante el crecimiento, en ésta etapa se produce el desarrollo de los pequeños músculos de los niños en sus dedos y manos. Por eso es esencial actividades tales como vestirse solo, atar sus propias zapatillas y más. Las actividades jugadas ofrecen la posibilidad de trabajar en el desarrollo de la motricidad fina, como jugar con conos, bastones, pelotas de distintas formas y tamaños. Etapa del Desarrollo Motor Grueso También para el desarrollo de los músculos más grandes de los niños son importantes actividades que requieran control del cuerpo, como caminar en espacios demarcados, subir y bajar escaleras, correr, lanzar pelotas, transportar elementos livianos, entre otros. También se recomiendan las denominadas actividades motoras gruesas, tales como lanzar y pasar pelotas (entre sí, a un objetivo grande), juegos que incluyen saltar y detener y luego arrancar de nuevo. Aspectos relacionados al Desarrollo Social y Emocional Formar parte de un grupo grande es bastante nuevo para la mayoría de los niños que recién comienzan a jugar al rugby y su aceptación por parte de los que viven esa situación es más difícil de lo que a veces se cree. Piensen ustedes como adultos en un casamiento o lugar similar y hay que mezclarse con grupos de personas que no conocen muy bien. Se necesita tiempo para ponerse cómodo en ésta posición para nosotros y más aún para los niños. El juego en esa etapa es la forma más natural para que los niños comiencen a vivir esas experiencias. Los nuevos y mejores momentos serán cuando comiencen a compartir actividades que los motiven y les interesen, hablar y cooperar con sus compañeros se hace más fácil porque todos tienen un interés común. Recuerden también que hasta se podrá mejorar el desarrollo del lenguaje. Finalmente recordamos la importancia de estimularlos con juegos cooperativos en edades infantiles. Éstos representan un desafío para el grupo y proporciona la oportunidad de tomar decisiones significativas en un entorno de libertad donde el error no está sancionado (con actividades como transporte de pelota gigante, carreras de colchonetas, entre otras actividades). Son muchos los beneficios. Se debe estar atentos, también, a las demandas propias de los niños. Compartirlas con los adultos que los acompañan harán más simple que crezcan sin presiones y permitiendo que se diviertan.