Las expectativas en el deporte generan decepción. El ganar lleva implícito un deseo: la búsqueda de una recompensa, pero en el deporte, todo es incierto, y debemos aprender a jugar con la realidad, tal como aparece. Si el resultado es bueno, nos alegramos, se alivia el espíritu, nos confirma como buenos, pero si no se cumple, surge la respuesta contraria, la desilusión, la decepción. Hay días que salimos a la cancha como semi-dioses, pero… que no nos vaya a ir mal en el partido, porque se acaba el mundo. Cuando se sale a jugar con expectativas de juego, el primer error es sinónimo de frustración. Esa jugada no estaba en tus planes, la emoción te invade, y si no te desprendés rápido de ese pensamiento, lo cargás todo el partido. Es por eso, que no se puede decir, “vamos a salir a ganar”, porque si no ganás, te sentís mal. Esa frase, hay que cambiarla por “vamos a dar lo mejor de nosotros, porque podemos, porque creemos en todo lo que hasta ahora se ha hecho”, La expectativa es lo que espero, pero que todavía no llegó, y que no sabés si se va a cumplir. No estás jugando en Disney. El deporte siempre te va a abofetear, y es en ese momento, dónde se mide la fortaleza de una persona. Te doy un ejercicio, un día, salí a jugar. Llámalo ‘el día de la no expectativa‘, sin pensar en lo que va a pasar, simplemente dejá que pase. Asumí el rol de observador, pensá en la situación como un desafío a superar, y no como un evento a confirmar, y aprendé a juguetear con los misterios, con lo inexplicable del juego. Observá las situaciones sin juzgarlas, ni atarse a ellas, sin desear que sean diferentes, ni temer a sus consecuencias. Cuando estás demasiado preocupado, es que pensás demasiado en vos. Para el rollo, las etiquetas, el castigo, los insultos. Buscar lo esperado, eliminá la responsabilidad de salir a buscarlo, y crecer, madurar consiste un poco en asumirlo. Tampoco salgas a cumplir con las expectativas de los demás. Es tu juego, es tu persona, y solamente vos sabés los diablos que se desatan en momentos de presión. Estar afuera es fácil, y opinar lo es más. No le debés nada a nadie. Siempre va aparecer alguien que no le guste algo de tu juego, pero un jugador nunca tiene la intención de jugar mal, se hace lo que se puede, y se debe aprender a aceptarlo. Por eso, simplemente dedicate a jugar. Si crees que le debés algo a alguien, preparáte para una larga búsqueda, porque la falta siempre la encontrarán, pero la completud de tu persona, todo lo que has logrado, gracias a tu esfuerzo y sacrificio, nada ni nadie te lo puede quitar. Por eso, concentráte en lo que ya has logrado, todavía hay camino por recorrer

Lic. Julia Alvarez Iguña Psicología aplicada al Alto Rendimiento j.iguna@hotmail.com www.psico-deportes.blogspot.com

Actualmente no hay comentarios.