Tengo muchos días malos, tantos como partidos en mi carrera, aquellos en donde no te salía una y la impotencia ante tantos errores desembocaba en alguna agresión estúpida. Hoy he aprendido a controlarme más, aunque alguna vez la oscuridad me termine venciendo.

Sirve de mucho ser argentino en esta España saqueada por los políticos y las clases gobernantes, hoy la desazón y la tristeza irrumpe al abrir alguna puerta, incluso en cualquier mesa de café, puede que haya alguien que necesite una oreja para descargarse.

Pero incluso hasta al más solidario, sufrido y positivo de los nuestros, tanta congoja y desazón, le puede provocar una impotencia que nos tira para abajo. Hay que ser medido en el consejo, hay que ser complaciente en el discurso, no se puede hablar con soberbia, simplemente se trata de colaborar con el que está caído, una palabra tuya servirá para sanarlo… no porque seamos genios, ni mucho menos, pero ¿cuántas generaciones de argentinos venimos sufriendo esta escalada de violencia verbal, en forma de mentira con nombre y apellido…?

Pero finalmente siempre sale el sol cuando la tempestad más devastadora nos asola, aunque muchas veces los daños sean mayores, hay que seguir construyendo sobre lo que queda en el camino. Es importante buscar el cambio y no ceder nunca ante la avalancha inmoral que corrompe nuestra sociedad.

Hoy, como muchas otras veces, la sonrisa de los que amo son el mejor bálsamo para cubrir nuestras heridas, todo lo demás es secundario. Si tienes una mano sacrificada que te ayuda a alejarte de ese oscuro abismo donde muchas veces, parece que estuviéramos levitando.

Hoy es tiempo de héroes, sobre todo de los anónimos, aquellos que aunque no los veamos siempre están buscando la manera de crear amor y complacer a todo el que le rodea sin buscar nada a cambio, simplemente por el hecho de ayudar y sobretodo para robarnos una sonrisa. Ese es su mayor trofeo…

De la misma manera que en un film de WimWenders en una Berlín imaginaria, los ángeles nos vigilan y en los últimos meses he descubierto muchos más, que se suman a los que tengo cerca, sobretodo en las pequeñas cosas, en las nuestras, las cotidianas, y como de eso se trata mi vida, cómo no iba a redescubrirlas en el rugby.

En los últimos meses fueron apareciendo en mi vida junto a sus hijos, otros ángeles de alas inocentes, pisando un verde campo de rugby para enseñarnos que nunca debe ser posible dejarse vencer, aunque la vida nos ponga desafíos más adversos que un scrum o que un ruck eninferioridad numérica… siempre será posible sobrellevar una situación difícil si utilizamos el amor y la voluntad como herramientas de superación. 

Uno de estos ángeles, padre de un contrincante de mi hijo Joan en menores de 10 años, me comentaba al finalizar un partido entre estas pulguitas, del orgullo que representaba para él sentir la felicidad de su hijo sabiendo que el único vínculo con el mundo que lo rodeaba era el sentido de pertenencia en un equipo de rugby, gracias al cariño y respaldo de todos sus compañeros. ¡Fabuloso!

De la misma manera, Claudia y Ale, dos tucumanos de ley afincados en Barcelona, descubrieron que la vida de Patxi, su hijo nacido hace 16 años en la inglesa Bristol, necesitaba de la entereza y solidaridad que solo un equipo de rugby te puede brindar para sentirse parte del mundo al que lucha por integrarse cada mañana de su vida.

Hoy Patxi, es parte importante de uno de los mejores equipos de rugby de la categoría Sub 18 de Catalunya, el CR SantCugat, otro grupo de chavales maravillosos que se suman a tantos que he conocido y entrenado desde que tengo memoria.

Para cerrar esta historia de héroes, no puedo dejar de mencionar a los que el último sábado nos atendieron durante todo el día con una sonrisa maravillosa, en la IX Trobada de Escuelas de Rugby “Ciutat de Tarragona”, un éxito de asistencia, deportividad y sobretodo de amistad, entre todas las escuelas participantes. ¡Gracias Diego y toda la gente del CR Tarragona!

Les dejo un consejo, presten atención, a pesar de los tiempos que corren: este mundo está lleno de ellos, búsquenlos y denles un fuerte abrazo a todos…

SON NUESTROS HEROES…

Te la dedico a vos GARCA QUERIDO…

La próxima cerveza, en Torcuato o en Celina, viendo a tus MANTELLI…

¡TE QUEREMOS BETITO!

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