A raíz del sinnúmero de entrenamientos y concentraciones en determinadas épocas del año que involucran, a través de los seleccionados y clubes, a los jugadores del rugby amateur, apelo a los diversos estamentos de los dirigentes especialmente de los clubes y padres a fin que apliquen el raciocinio y clarifiquen a los atletas que las prioridades deben ser el estudio y el trabajo en detrimento del juego o la diversión, tal cual es el rugby.

No vendamos las ilusiones de un profesionalismo ínfimo en cantidades de oportunidades y reservado para deportistas de elite.

La responsabilidad de los directivos de los clubes es respetar la formación de hombres de trabajo, estudiantes excelentes; los jugadores de rugby deben tener esa actividad deportiva, como complementaria de su vida; las realidades y los hechos no se condicen aparentemente, con lo que se vislumbra en el mundo rugbístico, donde irresponsablemente o inconscientemente se programan tal cantidad de actividades, que en los hechos se produce un decaimiento en los esfuerzos para progresar tanto sea en el conocimiento intelectual como en las faenas laborales.

¿Cuál es el objetivo?

Elevar el nivel técnico, táctico y el rendimiento físico del atleta, producir cracks, equipos ganadores y crecer a nivel internacional pero, ¿A costa de qué?

De estas acciones, hay demostraciones claras, por ejemplo, aumentar el número de días dedicado a los entrenamientos, o servicios permanentes para desarrollar habilidades individuales básicas y que son no obligatorios.

Por supuesto y en líneas generales a los jóvenes jugadores les divierte más, jugar, que estudiar o trabajar, pero además contamos con un medio ambiente en nuestro querido país, en que no se valora la cultura del trabajo ni se aprecia la del esfuerzo, tan necesaria para el progreso de nuestra Patria.

En resumen, en cuanto el jugador o sus entrenadores, perciban las fallas técnicas, en una faz del juego como el handling, sugerirán, si o si realizar Entrenamientos Suplementarios, a fin de una mejora de nivel y si esta es, la llamada mejora continúa, excelente.

Esto claramente interfiere en la vida del estudiante o la vida laboral, ejemplos hay muchos y frustraciones también…

Recomendaciones de la RFU –Inglaterra

Reproducida y Publicada en una revista de rugby argentina, en marzo de 2009, en su punto 1 para entrenadores dice:
Sea razonable en sus exigencias sobre el tiempo, energía y entusiasmo de los jugadores jóvenes. Recuerde que también tienen otros intereses“.

En el punto 4 para los profesores dice: “Recuerde que los jugadores también son estudiantes, así que sea razonable en las exigencias sobre su energía y entusiasmo“.

Los Directivos de los Clubes, como así también los de las distintas Uniones deben recordar:

1) El rugby a nivel clubes es un deporte amateur, por lo tanto es un complemento para su vida y además es una diversión y un juego.

2) Se debe defender a ultranza el espíritu del rugby, en el cual el rugby es para los jugadores, es decir, no necesitan del público para jugar y si necesitan de los contrarios para la práctica del deporte.

3) Si al jugador lo único que le interesa es entrenar para ganar, sin valorar la camaradería con el contrario y la amistad (cimentada durante muchos terceros tiempos) con el mismo ,ya desvirtúa el juego y crea obstáculos para el mantenimiento del espíritu.

Los padres de los jugadores deben pedir a los directivos:

La explicitación clara de lo que es el Rugby Profesional (dónde llegan muy pocos y que por lo tanto no se puede descuidar las otras actividades, intereses, etc) y el Rugby Amateur.

Si no hay claridad de conceptos se crearían situaciones contrarias, pues estaríamos formando potenciales jóvenes, frustrados por no llegar al máximo, que es vivir del rugby y serán momentos duros para los mismos, pues se habrán alejado de sus estudios y trabajos, con la consiguiente dificultad de retomar luego esas actividades, respecto de sus edades, competencia laboral, etc.

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