Ernesto Ure - El Gráfico

Ernesto Ure, segunda línea de CUBA, en la década del 80, jugó en Los Pumas, de 8 y de segunda línea, mide 1,98 mts de altura y estuvo presente en triunfos trascendentales del Seleccionado Nacional.Jugó desde 1979 hasta 1986 para Argentina, enfrentando a los All Blacks, Wallabies, Springboks, Inglaterra, Francia, Fiji, España y Uruguay, como verán una vasta experiencia internacional.
 
A mis lectores les digo que Ernesto, contestó este reportaje, poniendo corazón, pasión y además en cada palabra transmitía humildad, la que siempre demostró dentro y fuera de la cancha, por eso les recomiendo leerlo con atención y vale la pena compartirlo.

Casado con María Pellet y con tres hijos, Delfina, Clara y el menor es Ernesto. Vive desde hace muchos años en la ciudad de Los Angeles, California, Estados Unidos.
 
¿Qué es el rugby para vos?
A 22 años de mi último partido y viviendo en USA, el rugby para mí es uno de los mejores recuerdos que tengo de mi vida. Lamentablemente desde la distancia e inmerso en un país donde el rugby no tiene ninguna relevancia, ha sido muy difícil para mí seguir viviendo el deporte como lo había hecho hasta que me fui en 1986.
El rugby fue mi vida desde los 9 años que empecé a jugar en las inferiores de CUBA.  En ese entonces la división más chica que había era la Séptima, así que ahí pase varios años hasta que fui lo suficientemente grande como para pasar a la próxima división. Desde ese entonces, el rugby y CUBA fueron mi segundo hogar.
En CUBA crecí, me desarrolle como persona y jugador, hice mis mejores amigos y donde pase la mayoría de mi tiempo.
Mi vida en el rugby fue muy intensa, especialmente los últimos 8 años de mi carrera en los cuales represente al club en la primera división y en Los Pumas.  Estos últimos años fueron realmente importantes para mí ya que de la noche a la mañana tuve que crecer tanto físicamente como emocionalmente.
Después de haber jugado en divisiones “B” por casi toda mi vida y no jugar por todo el año 1978 (suspensión), empecé el año 1979 jugando en la primera y a los dos meses fui preseleccionado para Los Pumas que iban de gira por Nueva Zelanda. Fue un cambio muy radical que me llevo tiempo asimilar, como dicen, el resto es historia.  Así como surgí de la nada en 1979, así desaparecí de la escena en 1986 cuando me case y me vine a vivir a Los Angeles.
 
¿Qué es el club?
El club para mí fue mi segundo hogar. Cuando no estaba en casa o en el colegio, estaba en el club, ya sea jugando a los dados con los muchachos los lunes a la noche, entrenando los martes y jueves, jugando al squash durante la semana, jugando tocatas o fulbitos los fines de semana, en la pileta de la villa en los veranos, etc.
La vida de club es una de las cosas que más extraño de vivir en Estados Unidos. El club es el lugar donde socializas, te ves con amigos, compartís con tu familia, haces deportes, creces y te convertís en un adulto. Hoy de grande, cada vez que vuelvo a visitar y voy al club, veo como el círculo de la vida se continúa.
Mis amigos siguen yendo al club con sus hijos o hijas, los siguen en los partidos de rugby o hockey, se juntan a comer y divertirse, etc.  El club también es el lugar de reunión de mi familia. Mis hermanas y hermano llevan sus hijos allí a hacer las mismas cosas que hacíamos nosotros cuando éramos chicos, y ellos aprovechan la oportunidad para juntarse con mis padres y pasar un día agradable en familia.
Muchos de mis amigos están involucrados en puestos directivos en el club, ya sea como entrenadores, capitán general, a cargo de las infantiles, etc. En mi último viaje en Noviembre de 2007 tuve la suerte de caer al club en el mismo fin de semana en el que se realizaba lo que se ha convertido en un evento anual: el asado en lo de Bernie Miguens, donde toda mi camada se junta con toda la familia a comer un asado.  Tuve la suerte de encontrarme con gente que no veía por 20 años.  Había más de 30 o 40 jugadores de esa época, con mujeres e hijos. Para mí fue una experiencia un poco abrumante ya que no estoy acostumbrado a tanta aglomeración de gente. Fue un momento muy emocionante pero difícil de procesar, eso es el club.
Después de 20 años, las relaciones forjadas durante los años de juventud siguen fuertemente unidas y representadas día a día, semana a semana, año tras año.  El club es el eje de la rueda que mantiene a todos unidos y en movimiento.
 
¿El clásico de mi época?
Creo que había dos tipos de clásicos en mi época. Los “rugbísticos” y los “sociales”.  Los clásicos rugbísticos era sin lugar a duda los partidos contra CASI y SIC.  Ambos clubes se dividían los campeonatos en los ‘80 y cada partido contra ellos era como un test match.  Para mí, el clásico de los clásicos era CUBA – CASI en San Isidro.
La cancha del CASI tenía un ambiente que no lo encontrabas en otras canchas.  La tribuna de cemento llena hasta el techo, los vestuarios debajo, la salida a la cancha por el medio de la tribuna, los bosteros pu…, una sensación inigualable.
Además, el CASI tenía un equipo emocional, con grandes jugadores que te expresaban lo que sentían en la cancha (George Allen, Gabriel Travaglini, Pablo Devoto, Perica Courreges, Gonzalo Beccar, etc.), que peleaban en la trinchera de igual a igual, dando y recibiendo.
Los partidos con el SIC eran clásicos ya que eran partidos entre dos clubes grandes. Sin embargo, el equipo del SIC, también con grandes estrellas (Tomi Petersen, Tacho de Vedia, Lucky Glastra, el Tano y Rafa, el Bambi, el gordo Lucke, etc.), era un equipo muy sistemático, sin demasiadas emociones, contundente en el scrum, superior, pero aburrido.
Los clásicos sociales eran, sin lugar a duda, los partidos contra los colegiales: Champa y Newman. En estos partidos (históricos desde las divisiones inferiores) eran guerras contra jugadores con los cuales compartías muchas experiencias diarias por razones sociales. Los dos equipos estaban formados por jugadores que vivían en el centro y con los cuales te encontrabas o compartías trabajos, amistades en común, etc.
En muchos casos, eran los mismos tipos con los cuales competías por las mismas chicas en las fiestas del centro, la mesa de dinero en el microcentro o el mismo banco.
El CASI y el SIC eran de la provincia, todos vivían en San Isidro y no los frecuentabas tan seguido durante tu vida normal. Así es que contra los “colegiales” había mucha pica, competencia por supremacía similar a la del león en selva.  Afortunadamente, en mi época CUBA era el león y tanto Newman como Champa eran los desafiantes. Por lo general, el león siempre ganaba, sin embargo, había un gran respeto mutuo y cierta admiración.
 
¿Semana previa al clásico en entrenamiento?
La semana previa al clásico rugbístico se vivía muy intensamente. Mucho nerviosismo, mucha charla técnica, mucha scrum (sobretodo contra el SIC), mucha estrategia.  Al final de cuenta, todo se reducía a tu actuación en la cancha.  Era muy poco lo que podías mejorar durante la semana previa a lo que habías venido haciendo durante el año o años anteriores.
Sin embargo parecía que si esa semana previa te entrenabas más fuerte o empujabas la máquina de scrum más tiempo, los resultados iban a ser diferentes el fin de semana.
Como dicen en las carreras de caballos, los pingos se veían en la cancha, y era durante el partido en la tarde del sábado donde podías separar los contendientes de los pretendientes. Los clásicos sociales se vivían de manera diferente, más que entrenar más fuerte, lo que existía la semana previa era la guerra de palabras y actitudes compadritas. Como te veías o relacionabas con muchos de los mismos jugadores, había mucho bravado de palabras. El clásico no terminaba con el partido.  Se continuaba en el tercer tiempo y la semana siguiente.
A pesar de la competitividad, con contadas excepciones los choques de palabras y cargadas eran siempre bien entendidas y nunca malintencionadas.
 
¿Cómo se vive en la cancha?
Una vez que el partido empezaba, para mí no era muy diferente si jugabas contra SIC o CASI o contra Beromama. Evidentemente que la presión en los clásicos era más intensa, la lucha por la posesión de pelota era más cerrada y dura, pero al final de cuentas, el tono del partido lo daba el nivel de intensidad de todo el equipo.  Individualmente los tres equipos eran muy parejos posición por posición.
Pero la coherencia como equipo era lo que marcaba la diferencia. Y en este sentido, CUBA eran el más flojo de los tres.
Las actuaciones individuales de ciertos jugadores eran importantes, pero por lo general, era el mejor equipo el que se llevaba la tarde.  Personalmente, cada equipo tenía ciertos jugadores contra los cuales tenía una rivalidad personal, un partido mano a mano por razones puramente de juego, nunca personales. Gabriel Travaglini fue siempre un gran rival muy difícil de vencer. Con Gabriel luchábamos en el line, en el abierto, y por el puesto en Los Pumas. Fue un gran jugador, de gran calidad, agresivo y con una gran fortaleza. Sin lugar a dudas, un gran oponente. George Allen era otro adversario con el cual batallaba desde el minuto 1 hasta el minuto 80.  Guerrero de alma, agresivo, incansable, encima tuyo todo el partido, George era una peste.
 
¿Canticos en el vestuario?
No recuerdo ninguno en especial. Generalmente terminaba tan cansado que no me acuerdo de cantar nada.

Ernesto Ure
 
¿El mejor try?
Contra Francia en Ferro, el 22 de junio, 1985. Primera vez en la historia del rugby argentino que Los Pumas le ganaban a Francia, en el día de mi cumpleaños. Scrum 5 yardas del ingoal francés contra la tribuna del vestuario viejo, unas 20 yardas a la derecha de los palos (más cerca de la tribuna chica). No me acuerdo quien tiro la pelota, pero el scrum giro y la pelota salió de nuestro lado entre los pies de George. La levante y cargue contra el ingoal con dos o tres franceses colgados.
 
¿El mejor drop?
El que nunca pateé. Sin embargo, mi mejor patada al touch fue durante el mismo partido contra Francia en el ’85, faltando segundos para que terminara el partido.  Line corto en nuestras 25 yardas. Francia la tira larga; atento a la jugada me corrí para atrás y agarre la pelota detrás de la línea de 15 yardas del line. Hugo Porta estaba todavía a 10 yardas detrás del line así que me encontré solo. Le pegue un patadón cruzado. La pelota pico dentro de la cancha y salió, y el partido termino (estaba muy lejos para el drop, sino…)
 
¿El mejor tackle?
No recuerdo ninguno en especial.
 
¿Mejores amigos del club?
Federico Marull, Tato y Emo Sanguinetti, Nacho Gutiérrez O’Farrell, Horacio Staforini.
 
¿Mejores amigos de otros clubes?

El rugby me ha dado una gran cantidad de amigos de muchos clubes. Después de 8 giras, la lista es muy larga y sería injusto si me olvidara de alguno. Aquí en mi oficina tengo las fotos de todos los equipos de Los Pumas en los que participe y tengo grandes recuerdos con muchos de los jugadores en cada gira.
Hay un grupo de amigos con los cuales nos juntamos a comer en cada viaje mío a Buenos Aires: Fabián Turnes, Jowe Piccardo, Tona Prat Gay, Mario Negri, Techi Tezanos Pintos. Pero insisto, son muchos los amigos que el rugby me ha dado y de cada uno de ellos podría escribir un párrafo con alguna historia o experiencia inolvidable. Por ejemplo, los torneos de back gammon que jugábamos con Perica Courreges en las giras a Sudáfrica, Francia y Australia o el grupo de jugadores de distintos clubes con los cuales empezamos los encuentros cristianos para gente del rugby en 1983.
 
Con CUBA salí campeón solamente en cuarta división, compartido con el SIC.  Entrenador: Alberto Dumas; Capitán: Bernardo Miguens. 
Mi primer partido en primera fue contra Liceo Naval, partido amistoso que jugamos en la sede de CUBA del Embarcadero en Febrero/Marzo de 1979. No tengo ningún recuerdo en especial de ese partido, una gran alegría. 
El partido más difícil de mi vida fue mi primer test match, en un día lluvioso, frío y viento en Wellington, NZ contra los All Blacks.

Yo saltaba en la cola contra Murray Mexted, también debutante en los All Blacks.  Le robe la primera pelota en el line; en el segundo line me comí un bollo de revés entre los ojos. Termine el partido y tenia los dos ojos negros, la frente hinchada.  Me pase el tercer tiempo con una bolsa de hielo en la cara y  llegue a Buenos Aires con anteojos negros, como los boxeadores (último partido de la gira). Eso no fue la última batalla con Mexted, otro jugador muy duro con el cual termine desarrollando una gran amistad.  Jugamos en contra varia veces y una vez juntos en un combinado invitación en Nueva Zelanda.

Después de muchos años, nos volvimos a encontrar en Los Angeles en el 2004 cuando el Seven Internacional se jugó por primera vez en Estados Unidos (Los Pumas ganaron el torneo). Murray estaba trabajando para un canal de TV de Nueva Zelanda y comentaba el seven. 

Ernesto Ure- juego

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