Muchas veces en la vida te preguntas si hiciste las cosas bien, si realmente fallaste en algo o si volverías para atrás buscando rectificar el camino. Hoy mi vida no es la ideal para una persona de 50 años, pero a pesar de que día a día intento aprender de los errores cometidos, no cambiaría absolutamente nada de lo que tengo.

Con el cuerpo devastado por el paso del tiempo y las lesiones, esperando ese cambio de cadera que alivie un poco el dolor que carcome mis entrañas, los afectos son mi máximo tesoro, esos que me miman desde temprano en la mañana hasta el último beso ya con la cabeza descansando en la almohada.

Esos son mis afectos cercanos, los de mi Familia, mi primer objetivo de vida, mantenernos unidos cueste lo que cueste, con todas las tempestades en contra, pero asumiendo la responsabilidad de que el amor seria nuestra única salida. Y sobre eso pregonamos siempre con la enorme Gala, a partir del amor hacia nuestros hijos para que ellos lo continúen transmitiendo a quien lo necesite, creo que hemos cumplido el primer objetivo.

Pero hay más afectos, los que cruzan el océano a través de un mensaje o los que se vienen, aunque sea una tarde a la eterna Barcelona para tomarse una cerveza con este viejo costal de huesos.

Esos son mis amigos, los de Torcuato, el Rugby y la Vida, los que siempre me pusieron la mano en el hombro para limpiar un ruck y empujar en un scrum, pero también cuando la vida nos pone a prueba en los momentos difíciles, siempre estarán a mi lado.

Y aquí estoy, a pocos días de subirme en un avión hacia las playas de México y Cuba con este grupete de viejos elefantes, allí no empujaremos ningún scrum pero recordaremos todos las anécdotas posibles que nos regaló esta vida de Rugby y Amistad.

Seremos una veintena de viejos locos remembrando todos los lazos de amistad que nos unieron junto a una pelota ovalada, desde los primeros entrenadores que nos enseñaron el camino, hasta los últimos jóvenes a quienes guiamos en su crecimiento, todo ello con el Espíritu de Cuerpo característico que se nos predica desde muy chiquitos en nuestro amado Hindú Club de Don Torcuato.

Pero si tengo que hablar de afectos no puedo dejar de mencionar mi actualidad en el rugby catalán junto a un grupo de chicos maravillosos, el Sub 16 del Rugby Club Sitges, a poco de jugar la gran final de Catalunya frente al máximo favorito y ultimo Campeón de España de la categoría, el poderoso CR. Sant Cugat.

Hace casi 9 nueve meses que este Maravilloso Grupo Humano ha ido creciendo, forjando una fortaleza mental y una unión ejemplar para poder superar todas las adversidades posibles que se te puedan presentar tanto en la vida como en el rugby.

Este equipo me ha empujado a continuar disfrutando del rugby y porque no, a seguir aprendiendo de ellos también, ellos me han enseñado a levantarme siempre y no ceder ante el dolor ni la adversidad, ellos me han llevado a sentirme de nuevo una persona útil, será difícil poder olvidarme de este Gran Equipo, el Sub 16 del Sitges, unos auténticos titanes.

Y aquí estoy de nuevo, vivito y coleando como dirían los viejos Simple Minds, a punto de una nueva final, a punto de una nueva gira, con pocas horas de sueño, pero con mucho para dar a pesar de todo.

Porque de afectos se trata la vida, porque de afectos se trata el rugby.

Gracias a Todos por estar, Siempre.

Dedicada a Luis Dacharry, un Hombre de Rugby, un Hombre de Torcuato.

¡¡¡Hasta siempre, Gordo querido!!!

  • German

    Simplemente profundo…y como decís vos y simple mind… acá estas de nuevo, vivito y coleando! Un abrazo genio! Y que disfrutes de este merecido viaje al pasado que estás haciendo reencontrándose con tanta gente que te quiere…!