Gastón Tuculet, entrenador de Rugby en centros de contención de menores, nos abrió las puertas de su casa para hablar del programa ‘Libertad desde el Deporte’ junto a Silvia Mainero, coordinadora de desarrollo humano de la Secretaría de Niñez y Adolescencia de la Provincia de Buenos Aires.

¿Cómo fue que comenzaste a entrenar en los centros cerrados de La Plata?
Yo fui profesor de educación física por 15 años, había dejado la docencia por otra actividad. A raíz de lo que me pasó no pude manejar todo lo que estaba haciendo así que decidí volver a trabajar como profesor. Me propusieron sumarme al grupo de trabajo de Rugby, pensaba que no que iba a estar para tener a un grupo de gente a cargo y menos con la problemática que tienen, pero fui un día, me sentí cómodo, me enganché y empecé a trabajar.

Creo que el espacio que tenemos en los institutos es muy bueno porque los chicos aprenden a respetar las normas y jamás tuvimos un problema de disciplina, ni entre ellos ni con nosotros. A los preceptores de los centros les llama la atención el tema de la actitud, el hecho de que los chicos no se peleen como pasa con otras actividades como por ejemplo cuando juegan al fútbol. Acá se matan, se golpean, se tacklean pero viene alguien del equipo rival, lo levanta, le pregunta si está bien y siguen jugando. Esas normas las toman y las cumplen sin que pase nada raro, sin encerrarlo en el dormitorio una semana, sin decirle que no va a comer, sin decirle que le sacás la visita, sin herramientas de castigo que a veces se utilizan.

¿Cuáles son los objetivos que se plantean con el trabajo que realizan con los chicos?
La idea nuestra es que ellos puedan ir transfiriendo esa conducta al lugar donde viven y darles una herramienta para que el día de mañana, cuando salgan, tengan la posibilidad de insertarse en un lugar que les haga bien y no al lugar que los llevó a donde están ahora encerrados. Es tratar de que estos chicos se den cuenta que no toda la gente es mala y que hay gente que trata de ir llevándolos a lugares donde puedan vivir mejor.

Cuando a la gente vos le pones normas claras las respeta, el tema es ponérselas. Ellos lo que evidentemente no tienen ni en su casa ni en otros ámbitos son normas claras, entonces vale todo. Donde vos a los chicos les construís un ámbito donde las cosas están claras, ellos encajan perfectamente, el tema es que los ámbitos a los que ellos van no pasa esto.

¿Qué reacción vez en los chicos que juegan y qué es lo que les deja el Rugby en un ambiente donde están privados de su libertad?
Algo muy importante es la aceptación y tolerancia con los que no conocen. En el sistema en el que nosotros trabajamos es muy difícil entrar en el grupo, están cargados de prejuicios por la ropa, por el corte de pelo, entonces prefieren no participar. Lo que nosotros planteamos es que necesitamos ser cada vez más, entonces inconscientemente al que viene lo tratan bien, así es mucho más rápida la inclusión. Los nuevos que arrancan a jugar viven una situación extraña para ellos porque los tratan bien cuando están acostumbrados a que los traten mal.

Lo más enriquecedor es desde lo humano, el empezar a ver las cosas de manera diferente con el Rugby y darse cuente que no se tiene que ser bueno para insertarse en la sociedad desde el deporte. No es que si no jugas en Los Pumas no sirve. Todos tratamos de hacer algo desde el lugar que nos toca para que ellos estén mejor. No lo haces solamente por cumplir y cobrar el sueldo, hay un trasfondo que es tratar de hacer las cosas mejor como sociedad.

A raíz de la situación personal tuya y de tu familia, ¿cómo es trabajar con jóvenes en conflicto con la ley?
Cuando hablás de la problemática mía, está encadenado a que si no hubiese chicos en institutos de menores con causas penales quizás mi hijo estuviese hoy acá y no está. Es una manera de aportar un poco dentro de lo que uno puede con las herramientas que tiene, tratar que los chicos mejoren y no que empeoren.

Somos todos lo mismo, cualquiera podría estar ahí adentro, por eso yo digo que es cuestión del destino que hizo que esos chicos estén ahí. Eso no quiere decir que los que estén adentro estén mal puestos, son dos cosas distintas. Yo quiero que al tipo que mató a mi hijo se quede adentro todo lo que se tenga que quedar. El que comete un delito tiene que pagar lo que la ley dice. La idea de todos los profesores, les haya pasado o no les haya pasado una situación como la mía, es la misma. Los que estamos trabajando vamos porque nos gusta lo que hacemos y creemos que esos chicos, quizás es utópico, pero que van a ser mejores después de que vayamos nosotros que antes.

¿Porqué te parece que llevar el Rugby a los centros cerrados favorece a la reinserción social y la mejora del comportamiento de los participantes?
El Rugby te enseña a vivir la vida de mejor manera. Cualquiera se puede acomodar y ser mejor de lo que era, pero para necesitas un proceso para darte cuenta. Si toda la vida te tratan como si fueras nada. ¿Por qué vas a ser mejor? ¿Desde dónde vas a ser mejor?. No tenes ningún ejemplo que te haga ser mejor. Nosotros porque tenemos nuestros padres, nuestras familias que nos contienen. Que te traten mejor hace un ejercicio inconsciente, saber lo que está bien y lo que está mal. Es lo que tratamos de hacer con la ovalada, que ellos se den cuenta. Entonces vamos y le ponemos entusiasmo, tratamos de inculcarles cosas, darles otra oportunidad y que estén un poquitito mejor de lo que están.

Juan Pedro Tuculet

Juan Pedro Tuculet, hijo de Gastón, fue víctima de un disparo que le quitó la vida en marzo de 2013 cuando tenía 19 años.

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