Comienza una nueva aventura para nuestros Pumas. Competir en un torneo de semejante prestigio y categoría significa un paso altamente positivo para nuestro rugby. Un verdadero desafío que al margen de los resultados que la competición acapare, debería dejar valiosas experiencias y enseñanzas muy provechosas.

Será una buena oportunidad para poder observar el grado de crecimiento de un equipo homogéneo y balanceado, que cuenta con algunas fortalezas históricas pero también con varios déficits casi crónicos. Como siempre, el desafío pasará por tratar de agregarle algunos ítems a su juego sin perder por ello su identidad.

En ese sentido, la tarea del asistente neozelandés Graham Henry pretende ser un aporte en términos de moldear un equipo más ofensivo y peligroso en el juego de ataque.

Sin embargo, deberán ser cuidadosos con esa búsqueda del ingoal contrario. Sería casi demencial que nuestros Pumas, en el afán desesperado por atacar, se apartaran y descuidaran su mejor arma, aquello que les ha permitido crecer y prevalecer a lo largo de su historia, como es el caso de su defensa, siempre bien organizada y pasional.

A decir verdad, ese déficit en la ofensiva está arraigado a nuestros Pumas desde hace más de un siglo. Por ello, será imposible paliarlo en su totalidad por más experiencia y capacidad que tenga el citado entrenador neozelandés.

Es que desde su bautismo de fuego en 1910 con el nombre de seleccionado de la unión, nuestros Pumas han exhibido un enorme déficit en la ofensiva y un famélico poder de try. Basta con mencionar que hasta el nacimiento de Los Pumas en la famosa gira a Sudáfrica en 1965 nuestro seleccionado nacional ha contado con un ataque casi inexistente. Las estadísticas son crueles en ese sentido pues indican que nuestros Pumas lograron marcar tan solo 56 puntos en los 20 partidos disputados ante los visitantes extranjeros en gira por nuestro país. Un promedio paupérrimo de 2,8 puntos por encuentro…

Un camino duro y sinuoso les espera a nuestros jugadores en esta incursión por los confines del Hemisferio Sur. Un sendero que no estará exento de desilusiones y contrariedades, pero que -a no dudarlo- constituye el único camino posible con miras al crecimiento y la superación.

Estos Pumas pasionales y valientes, profesionales pero con un indudable espíritu amateur, tienen hoy el futuro en sus manos. Esperan atentos y agazapados para pegar el primer zarpazo.

Comienza el Rugby Championship. De ellos dependerá transformar las palabras “oportunidad” y “desafío” en hechos concretos en el verde césped…

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