Casi siempre la agresión es producto de la frustración. Las personas con tendencia a la ira, el enojo y la agresión, son sujetos vulnerables, individuos sumamente sensibles a los fracasos y los desaires, y una autoestima frágil. Viven continuamente defendiéndose del medio, y reaccionan a las ofensas con una explosiva furia, o rabia. La frustración, se relaciona a una emoción que se produce cuando los resultados de una acción, quedan por debajo de lo esperado, es decir, cuando no se cumplen los objetivos propuestos. El modo en que se vive el fracaso en el deporte está relacionado al sentimiento de sí y la fortaleza del Yo, a la aptitud para soportar el bloqueo, la agresión y la irritación ante lo inesperado. De acuerdo con el psicólogo Edgar Vinacke, la frustración significa; “bloqueo de una persona en su camino hacia la meta. Es un sentimiento de fastidio, desamparo, ira u otro estado debido a la incapacidad de lograr un objetivo”. La frustración es parte de la vida. No podemos evitarla, pero si podemos aprender a manejarla y a superarla. ¿Cuáles son las ventajas de no aceptar los límites del deporte, como asimismo de la vida? Todos tenemos una inclinación a evitar el dolor, a conectarnos con sentimientos que pudieran lastimarnos, pero no es la vida en sí. Para poder ganar, hay que aprender a perder. El hombre está delimitado en su actuar por medio de las leyes que impone la cultura; lo que se puede y lo que está prohibido, y en el deporte por medio de sus normas y reglamentos. Estas reglas son las que limitan los instintos del ser humano. Son los que nos dan una identidad y nos definen como jugadores y como personas haciéndonos respetar, pero al mismo tiempo, respetando al compañero y al rival que está al lado nuestro La agresividad es una máscara, que encubre otros sentimientos que no se han podido enfrentar, y que se utilizan como defensa para distraerse de su origen. La agresión simula una sensación de defensa, ante aquello que no puedo obtener por otro medio. Da una imagen de fortaleza, una identidad de lo que nos gustaría ser, o demostrar. Si te quedaste con bronca, por lo que no pudiste lograr, o por lo que te hicieron o dijeron, demostralo haciendo tantos, haciendo goles, marcando puntos, pero nunca por medio de la descarga verbal o física. Si te sentís identificado con este tema, no sigas escapando y escondiendo tus emociones, es un repertorio que siempre se repite. El cambio, empieza por reconocer qué es lo que nos lleva siempre a reaccionar de la misma manera. Si lo pensás bien, tenés otras alternativas en juego. Probablemente te sirvieron en el pasado, pero que con el tiempo, sólo traerán mayores inconvenientes. Jugá con pasión, actitud, coraje, con asertividad, no con agresividad. ¿Cuál es la diferencia entre ser agresivo y asertivo? ¿Cuál es su beneficio y cuál su costo? Te dejo esta pregunta para que la pienses, saques tus conclusiones y decidas cómo seguir. La solución existe.

Lic. Julia Alvarez Iguña Psicología aplicada al Alto Rendimiento juliasports@fibertel.com.ar www.psico-deportes.blogspot.com

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