Tuvieron que hacer un cambio, aunque haya sido solo en el escudo. El tiempo dirá si el cambio es de fondo o solo de forma, movido más que nada por las urgencias de los que ponen la plata y se impacientan porque los buenos resultados no llegan. Están en la búsqueda de una nueva estrategia, intentan generar la idea que ingresaremos en una nueva era. El yaguareté no mira más a su derecha, con su actitud conservadora, algo tímido y quedado, como surge de una simple comparación, con la nueva puesta en escena. El yaguareté ha girado hacia la izquierda, en un viraje progresista e innovador.

Ya no tiene más panza y no parece recién levantado de una siesta en el medio de la selva. Su cuerpo ha cambiado, se lo ve estilizado y en una postura de mayor atención, casi en un estudiado estado de alerta, preparado para enfrentar la adversidad, con mayor resto físico y mental. Algo han hecho con su cuerpo, tendríamos que internarnos en la selva, para encontrar un yaguareté tan musculoso, tal vez exista uno parecido, no lo sé. Un oportunista propuso cambiar al yaguareté por el puma, para no tener que dar más explicaciones, pero era demasiado.

Miles de pibes sueñan con ponerse una camiseta con el yaguareté en el pecho. No sé si habrá suficientes maestros para guiarlos en ese difícil camino en busca del desarrollo físico y mental. ¨Solamente en el diccionario la palabra éxito, esta antes que la palabra trabajo¨… esta frase era utilizada por uno de esos verdaderos maestros del rugby, Jim Greenwood, jugador y entrenador escocés. En un mundo donde la búsqueda de resultados inmediatos parece ser una constante, la propuesta de un camino largo, a través del cual se logren resultados sólidos y duraderos, no tiene la mejor prensa, para el mensaje que propone atajos y rechaza el esfuerzo sostenido.

En muchos gimnasios se mueven los inescrupulosos ¨dealers¨, mercenarios que comercian polvos mágicos, con el mensaje de ser más fuerte de la noche a la mañana. Pude ver claramente como tres pibes se repartían unas pastillas, en la vereda misma, frente a un gimnasio. Después se despidieron y tiraron una pequeña caja de cartón a la calle. Tuve la curiosidad de levantarla, para saber de qué se trataba. En el frente decía ¨STANOZOLOL¨, contenido cien comprimidos. Adentro había un prospecto, de esos que pocos leen. La letra era demasiado pequeña, recién cuando llegué a casa pude empezar a leer, gracias a los anteojos.

La acción terapéutica, entre otras cosas decía ¨Anabolizante hormonal¨ para incremento de la masa muscular de los atletas, es un esteroide sintético, derivado de la testosterona. En adultos se usan 2 mg por vía oral, dos veces al día, durante cinco meses. Lo más llamativo pasa por ¨las reacciones adversas¨… dice así: Los efectos de STANOZOLOL son en general, frecuentes, moderadamente importantes e irreversibles en algunos casos. Se han observado reacciones adversas sobre el hígado, peliosis hepática y tumores de hígado, e ictericia colestática.

También se han descripto diarrea, nauseas, vómitos, excitación, insomnio, virilización, hipertrofia del clítoris, inhibición de la función testicular. Cuando el STANOZOLOL es utilizado en atletas se han descripto reacciones adversas hasta el 40% en el caso de los hombres y hasta el 50% en las mujeres. También dice: en adolescentes interrumpe el crecimiento en altura. Seguimos leyendo el  prospecto: Cuando se utilizan dosis terapéuticas se reduce la cantidad y calidad del semen en los varones, produciendo en unos pocos meses, esterilidad. Lo último: la utilización a largo plazo produce atrofia testicular.

Ya no podremos pedirle al equipo que ponga más huevos. ¡Si, todo esto está escrito! es admitido con crudeza en el prospecto, el que no leen, o no les importará lo que dice.  En el bar de la estación de servicio, a media cuadra del gimnasio,  se juntaron varios de estos chicos.

¿Me vas a decir que los pumas no toman nada? estoy seguro que se “papean”, sino es imposible que estén así“, dijo uno de ellos. “Yo lo único que quiero es estar groso para la playa“, dijo otro. “Ya empecé a tomar el STANO, me siento reinflado, hoy voy a subir algunas fotos  al face, van a ver como aumenté,  no me entra la musculosa que estaba usando“, dijo un tercero, que hablaba trabando los bíceps. Solo uno del grupo asumió el rol de la voz de la conciencia y dijo “¡Yo me mato si no se me para más!”… El del facebook, le contestó “para eso también existe el Viagra“.

Todos se rieron y se fueron del lugar. Si estos pibes llegan a ponerse la camiseta con el yaguareté, tal vez asistamos a la extinción de la especie. Volví a casa pensando en hacer algo positivo. Leí de nuevo el prospecto, un detalle me había pasado desapercibido. ¿De dónde vienen estas cosas? me pregunté. Nunca lo hubiera imaginado, tal vez soy un ignorante ¿Será la que toman todos? Al pié decía: “Industria Paraguaya”.

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