Prólogo

Faltan pocos días para que se cumplan 30 años de algo que marcó mi vida, como jugador de rugby, como Hombre de Club, como Hombre de Rugby…

El año 86’ comenzaba importante para mí, ya afirmado en la primera de Hindú, formando esa segunda línea junto a mi ídolo, Sandro Iacchetti.

Cada partido era una final para mantenernos en primera, peleando codo a codo con Newman, para intentar lograr el objetivo.

Mientras tanto mis amigos jugaban los domingos en el equipo Sub 21 de Torcuato, por tanto el fin de semana era a puro rugby y a puro Club, estábamos siempre juntos, los sábados respaldando a los que ya estábamos en primera y los domingos apoyando a un divertido equipo integrado por todos los amigotes que quieres tener siempre contigo.

Lamentablemente a los de primera nos tocó descender en un duelo fratricida con los del Bordo en aquel inundado campo de San Fernando en el fatídico último segundo del partido, durísimo.

Para todo el Club, grandes y chicos, pero sobretodo para los jóvenes veinteañeros que hacíamos nuestros primeros pasos en la primera. Me acuerdo que estuve una semana en cama encerrado en mi habitación, no quería ver a nadie, no quería hablar con nadie, con una fiebre galopante producto de la depresión en la que había caído.

Poco a poco fui saliendo, sobre todo por la insistencia del Momo, del Rata, del Peruano y de Tato, ellos ya estaban trabajando codo a codo para un proyecto que parecía lejano e imposible, una gira a Europa, estaban todos locos, Europa, imposible.

Para ello encontraron al mejor socio y consejero posible, el gran Enrique Sola, él se ocupó y nos organizó todo, junto a él trabajando y empujando como nadie, varios locos lindos como el Rata Del Mastro, el Peruano Casani y Chupete Picard Smith.

Hicimos rifas, fiestas y todo lo que fuera para poder subir a todos, y lo lograron, y un caluroso 3 de Febrero de 1987 nos subimos al Jumbo de Aerolíneas para cruzar el charco, cruzar el Atlántico, Europa, Paris, Londres. Estaban todos locos!!!

Hubo un factor fundamental para empezar a ilusionarnos ya no solo con el viaje, sino con el factor deportivo, la designación como entrenadores del Francés Troismonts y del Turco Yomha, no solo nos reforzaba anímicamente en el aspecto técnico, sino también cerraba el circulo reforzado con dos auténticos Hombres de Rugby, Maravilloso!!!

Lamentablemente Marcos “Peruano” Casani no podía viajar, todavía cumpliendo el servicio militar era imposible que lo hiciera, aunque el gordo es, fue y será una verdadera caja de sorpresas que no iba a dejar de sorprendernos.

Marchelito se sacrificaba y pasaba a jugar de Hooker junto a los trabajadores Horacito Cravello y el Zamba Bertoni, en la segunda línea quien escribe y el rocoso Miguel “Charlie Bori” Casas, de flankers los dos enanos incansables el Rata y Fercho Olinhaus mas el trabajo y entrega del negro Bernie Torres y de Brunelli junto al otro grandote, el Momo Héctor Guitart, mi amigo de toda la vida.

En los backs teníamos la calidad y experiencia de varios jugadores de la primera, el virtuoso Capitán Tato Bartolomé, el áspero Mono Sallas, la velocidad del Lobito Antuña y la conducción excelsa del Capi Ghirlanda, muy bien acompañados por los más jovencitos, Nico Sutton, Emilio Ferro, el manchadito Fernando Garrido y Sebastián el Francés Hijo, cerrando con los históricos Chupete Picard Smith, el Chuly García y los últimos refuerzos, el Vecino Alberto Zan y el Bolo Gustavo Bolotin.

Éramos poquitos, no habíamos ganado nada, no había estrellas de renombre, ni siquiera teníamos tamaño, pero internamente sabíamos que había un factor que en el rugby marca un plus que finalmente siempre prevalece.

Éramos un equipo de amigos y todos dejaríamos la vida por el que teníamos al lado, ese factor fue fundamental para lograr el éxito deportivo, pero sobretodo el éxito como Grupo Humano y como Equipo de Rugby.

Cuando me propusieron escribir en un blog, lo primero que me vino a la cabeza fue contar lo que vivimos durante esos 25 días inolvidables, a través de diferentes historias fui relatando las anécdotas más relevantes y resaltando todos los aspectos deportivos y humanos que marcaron mi vida como jugador y como Hombre del Hindú Club, a partir de aquí las vuelvo a compartir con todos ustedes.

Aquí va la primera, recién llegados a Barcelona, mi ciudad actual, quien lo hubiera dicho, pero la vida es así nunca deja de sorprenderte y porque la vida con el rugby nunca deja de cautivarte.

Barcelona “Momentos imborrables gracias a una pelota ovalada”

Fue increíble, hace 9 años que vivo en Barcelona y nunca había vuelto a estar en el Universal, un bar emblemático de esta hermosa ciudad, la última vez fue allá por el 87’ en una Gira inolvidable que realizamos con la Menores de 21 de Torcuato, aunque varios integrantes ya éramos parte de la Primera del Hindú Club.

Hasta ese momento había estado en Tucumán, en Mendoza, pero cruzar el charco con esta banda de revolucionarios en otro momento económico difícil de nuestro país (aunque no lo crean), parecía un desafío imposible de concretar…pero lo logramos! y de que manera!

Con Enrique Solá como consejero y organizador, y con dos personajes inolvidables como Entrenador y Presidente de Gira respectivamente, nada menos que el Francés Troismonts y el Turco Yomha, que linda dupla!

Una fría mañana de Febrero aterrizábamos en Barcelona y nos dirigíamos a nuestro Hotel en las Famosas Ramblas, de las que canta Manu Chao en su Rumba de Barcelona. Dos días después el 1er. Partido, pero hay rugby en España? nos preguntábamos, deben ser muy malos, afirmábamos…hasta que al bajar con los bolsos nos encontramos con el Capitán del Equipo rival, un gigante de pelo enrulado y de color rojo que nos venía a recibir y acompañar al campo, esa presencia tan particular comenzaba a cambiar nuestro estado de relax previo al partido.

Así fue como conocí a Albert Malo, la figura más emblemática de la época de Oro del rugby español, Capitán en la única presencia de la Madre Patria en un Mundial, el “ladriyo” por lo colorado y duro, apodo aportado por el inefable Serafo Dengra luego de sufrirlo en el Test Match jugado en Mar del Plata, unos meses después de esta gira.

Aun hoy perdura mi amistad con Albert, con quien comparto cena cada viernes en la Santboiana, mirando al campo donde jugamos ese durísimo partido, y donde en la 1ra. pelota que agarro a escasos metros del ingoal catalán me pone un tackle que me hace perder la pelota, el menisco y el sentido de la vida…

Es en ese momento cuando las palabras de motivación de un entrenador pueden hacerte olvidar el dolor que te está comiendo el hígado, nunca olvidare esas palabras: “Pacheco, no salgas porque nos matan!!!” Que gran motivador era el Francés!

En ese momento nos enteramos que realmente existía el rugby en España, los delanteros nos mataron, cada scrum íbamos para atrás con rueditas, ganamos gracias a un par de genialidades de Tato Bartolomé y del Mono Sallas, pero que sufrimiento.

A partir de ahí un tercer tiempo inolvidable, con un Chupete Picard Smith transformado en una suerte de Zorzal Criollo, desplegando su repertorio tanguero parado en una silla en la antigua barraca del Club decano del rugby español.

Esa noche interminable acabo donde comienza este relato, en el Universal de Barcelona, con sus camareras ataviadas como la banda de Robert Palmer en el video de “addicted to love”, aunque la movida española retumbara en los altavoces.

Eran los 80’, la mejor época para los que tuvimos la suerte de vivirla con veintitantos y rodeados de amigos, disfrutando de unos momentos que solo una pelota ovalada nos puede brindar.

 

Auch, Chateau de Mons “Perdidos en la campiña francesa

Continuando con el relato de este viaje inolvidable en el lejano año 87, tocaba cruzar la frontera y comenzar nuestra aventura Francesa recorriendo de Sur a Norte este hermoso país. Dejamos atrás España y cruzamos la frontera para encontrarnos la 1er. ciudad importante, Perpignan, me permito una consideración por mis amigos Catalanes, no cruce ninguna frontera, solo una línea imaginaria que separa la Catalunya Sud de la Catalunya Nord, su capital la casa de los Arlequinados del USAP.

Al pasar por la ciudad recordamos que unos años atrás se habían enfrentado, en una Gira del Plantel Superior, los 1ros Equipos del USAP y de Hindú, un verdadero choque de trenes, la historia dice que a los 2 minutos de partido el hooker de Hindú, Martín Gontadt, y su par del USAP ya estaban durmiendo en la enfermería producto de sendas trompadas, a partir de ahí pacto de no agresión entre el gigante Invernon y Sandrino Iacchetti, cuantos libros para escribir acerca de las giras de Clubes.

Retomando nuestro viaje, imagínense que todo era nuevo para nosotros, quizás ahora la gente está más viajada y sino Internet nos acerca lo que el dinero no puede, de todas maneras la siguiente parada el pueblo de Auch significaba seguir los pasos de algunos símbolos de Hindú, ya que de la mano de Jacques Fouroux tanto Sandro como Marcos Iacchetti habían jugado en el Equipo del pueblo, un verdadero orgullo para nosotros.

Nuestra mayor sorpresa fue que Auch era solamente una parada y que todavía no habíamos llegado a nuestro próximo alojamiento, que decir cuando luego de un importante trayecto a través de la campiña Francesa, nos encontramos un Castillo llamado Chateau de Mons, esa seria nuestra morada durante 5 días, parecía un retiro espiritual, que haríamos 30 desenfrenados en ese lapso, muchas cosas.

Este grupo de gente siempre fue muy heterogéneo, desde verdaderos santos como el Capi Ghirlanda, el Vecino Zan o Fercho Olinhaus hasta lo peor que te puede ocurrir como ser humano, convivir 30 días con el Mono Sallas, el Lobo Antuña, Marchelito Martínez o el Rata Del Mastro, que Dios se apiade de nosotros.

Era gente que no respetaba rangos de jerarquía, altura, peso y mucho menos si hablamos de posiciones dentro del campo, por tanto seguramente habrá pocos Equipos que piensen siquiera en hacerles una joda a los 2das. Líneas, pues esta gente no dudo en hacerla, pero todo se agrava cuando el damnificado fue quien escribe!

Bastaron 15 minutos, reparto de habitaciones, entrega de llaves, subo a mi habitación a dejar la valija y mientras me preparo para bajar a una recepción en la bodega del Chateu, la puerta se cierra misteriosamente con llave por fuera!

Que graciosos pienso, pero fuera no se escucha nada ya que era el último que quedaba en el ala más alejada de los lugares concurridos del Castillo, aprovecho y me pego una ducha antes que vuelvan a buscarme. Me duche, afeite, guarde toda la ropa, prepare la de entreno, la del partido… pero nadie vino, el nerviosismo aumentaba y más al ver la altura que había hasta el suelo desde la ventana de mi habitación, de noche, en el medio de la nada y rodeado de esa neblina típica del invierno en la campiña, me senté en la cama con la mirada en las inmensas cortinas que tapaban las ventanas, creo que fue en ese momento que comienzo a esperar la llegada de Nosferatu.

Pero no, algo debo hacer, lo primero desarmar la cerradura, no quedo nada, pero el sistema de cerrojo continuaba evitando mi libertad, me canse, comienzo a gritar, comienzo a golpear, comienzo a romper, la puerta, mis nudillos…mi mano. La puerta se reía, era doble!!! y es ahí cuando escucho voces – Pache! Pache!- me gritaban – abran! abran hijos de…!- respondía yo. La puerta se abre, la libertad! Y el odio, trompada a Tato nuestro Capitán, me agarran entre varios para calmarme, entre ellos el guía Francés, no lo puedo creer! Pobre cabezón! Bajo desenfrenado al comedor, abro las gigantescas puertas como si fuera Viggo Mortensen en el Señor de los Anillos y me paro frente a una mesa gigante donde toda la delegación había comenzado a cenar, de pie frente a todos refunfuño: al primero que habla lo mato! Me siento en una punta de la mesa y el silencio es total, salvo para los tres que se reían a escondidas en el otro extremo, es el día de hoy que aun disfrutan de su obra.

Años después de visita en Los Angeles, dos de los instigadores todavía se cruzan responsabilidades con el Rata en Buenos Aires, solo les pido un favor, si por este medio pueden confirmar la autoría ahora que nos estamos poniendo viejos, no sea cosa que desaparezca de la faz de la tierra sin conocer al verdadero culpable.

Fueron varias horas que alimentaron una anécdota que aún perdura en el pensamiento de los que vivimos esa Gira con Torcuato, me imagino que al leer mi blog varios de Ustedes también recorren sus recuerdos vividos con amigos en viajes o Giras realizadas con sus Clubes, esos recuerdos aunque irrepetibles, siempre marcarán nuestra historia junto a una pelota ovalada.

 

Chateau de Mons, Lourdes, Bordeaux “Porque una alambrada en el túnel del vestuario”

Los días en el Chateau de Mons fueron inolvidables, en el aspecto deportivo las marchas a través de la campiña francesa, muy temprano en la mañana, son experiencias que quedaran para siempre en nuestra retina. Salvo alguna salida para entrenar en un campo de rugby de algún pueblo cercano, y la disputa de un partido contra nuestro similar de Lourdes, con invitación incluida al partido entre los 1ros. Equipos del Stade Toulousain del virtuoso Didier Codorniu y del local con la figura inconfundible del gran Jean Pierre Garuet, la estadía en el Chateau fue una importante experiencia, donde las relaciones humanas prevalecieron sobre lo estrictamente deportivo. Como les comente al principio la realización de esta Gira fue muy difícil tanto en el aspecto económico como en la organización, ya que debido a los compromisos laborales y Familiares muchos integrantes del Grupo no pudieron viajar.

Hay casos que sobresalen sobre los demás, rescatare dos, el 1ro., el del Gorito Carvalho un tipo entrañable, muy apreciado por todos a pesar de haber llegado hacia poco tiempo con la banda del Colegio San Agustín, por suerte pudimos disfrutarlo en las posteriores vacaciones, ya sea Brasil, Pinamar o Chile, un personaje para tener en la mesita de luz, lamentablemente su cuerpo nos abandonó hace unos años atrás con toda una vida por delante, aunque siempre estará a nuestro lado con su amplia carcajada y su contagioso buen humor.

El 2do., nada menos que el inigualable Marcos “Peruano” Casani, cuentan los sabios que pudo viajar gracias a que se adentró en las catacumbas de la Policía Federal para recuperar su DNI, ya que en ese momento estaba cumpliendo el servicio militar que tantas veces había pospuesto para terminar la carrera de Derecho, nadie sabe cómo, pero lo logro, pudo obtener el pasaporte y con Enrique Sola como conductor, rally desde el Departamento de Policía, recogida de maleta y ropa, y para Ezeiza a subir al avión, lamentablemente en el apuro el Gordo no reparo en la necesidad de dejarle comida a su compañero de cuarto, su querido Hámster, con el perdón de los protectores de animales, imagínense lo que encontró al regreso de sus 45 días en Europa.

Salvo el Turco Yomha y el Francés Troismonts, presidente y entrenador, nadie sabía nada de la hazaña del Peruano, imagínense cuando al acabar el partido en Lourdes y camino al vestuario, divisamos a lo lejos la figura inconfundible del Gordo, toda la Delegación se confundió en un emotivo abrazo con él, no era para menos, no solo recuperábamos a un jugador importantísimo para el Equipo, sino a un ser humano 100% rugby, ideal para compartir todo lo que nos quedaba por delante.

Antes de viajar a nuestro próximo destino, pudimos comprobar que la presencia de 30 incívicos disfrazados de esquiadores, podrían causar escenas de pánico en un exclusivo Centro de Ski situado en el Pirineo Francés, y que nuestro querido Negro Bernie era el auténtico séptimo hijo varón, por tanto muchas noches sufrimos la presencia del lobizón de San Miguel en las cercanías del Chateau, aunque hubo denuncias de algunos granjeros Franceses, la desaparición de las ovejas nunca pudieron ser atribuidas a nuestra delegación.

La llegada a Bordeaux, nos sumergía en una auténtica Gira de rugby, con el debido respeto a la Santboiana y a Lourdes, la mayoría sentía que ahora comenzaba lo bueno, competir en un rugby de máxima exigencia que en pocas horas comenzaríamos a sufrir. La previa al partido era tensa, sabíamos que jugábamos contra uno de los mejores Equipos de Francia en nuestra categoría, sería una importante batalla de delanteros y para eso estábamos preparados, los 5 de adelante tendríamos muchísimo que trabajar, la llegada del Peruano le daría más solidez al trabajo de Horacito Cravello y el Zamba Bertoni en la 1ra. línea, junto a mi otro hermano de sangre, Charli Bori o el auténtico Miguel Casas, compañero ideal para grandes desafíos, el nro. 8 mi amigo de toda la vida, el Momo Guitart guiando a los más pequeños pero no menos luchadores, el Rata, Marchelito y Fercho.

Calentamos en el campo sin conocer a nuestro rival, bajamos al vestuario y cuando salimos al campo nos encontramos con el árbitro en el túnel que nos avisa que hay que esperar al contrario, el nerviosismo aumenta pero yo me pregunto porque separan a los dos Equipos estas planchas de alambre, sin tiempo a responderme sale el Begles Bordeaux, quedamos los dos equipos en el túnel separados por una alambrada como si estuviéramos en la cancha de Dock Sud, y ahí la respuesta, como si me hubiera leído la mente, el jugador que tenía enfrente me lanza un escupitajo que queda colgando del metal que nos separaba, no tengo reacción ya que me empujan a salir al campo, cuanta adrenalina buscando al agresor, años después gracias a You tube pude ver una imagen típica de la época en la salida al campo a través de esos túneles, en el 91’ monumental tangana entre el Begles de Moscató y el Toulon de Eric Champ, la imagen de Champ atándose los cordones en el mismo túnel es digna de verse por el descaro con que dicho personaje calienta la situación al límite.

Creo que fue el mejor partido que jugamos como Equipo desde que comenzamos nuestra andadura allá por 5ta. División, nunca habíamos sido tan Equipo como aquella soleada tarde en Bordeaux, éramos una verdadera piña tackleando como enfermos y disputando cada pelota como si fuera la última, es que si el rival que tienes enfrente es mucho más fuerte tanto física como técnicamente, que mejor que pelear hombro con hombro junto a tu mejor amigo, fue conmovedor ver la entrega de 15 hermanos luchando por unos colores y un elefantito en el escudo que tanto sentíamos en el corazón. La batalla fue durísima y desigual, pero el resultado fue corto, solo un 21 a 6 que para nosotros era una verdadera victoria, fueron pocos puntos en el score final, pero muchos en la nariz de Marchelito, que sufrió la dureza Gala a los pocos minutos de comenzado el partido.

El tercer tiempo fue grandioso y se entablaron muy buenas relaciones entre los dos Equipos, de la mano del Capitán Francés, un durísimo tercera línea, terminamos todos disfrutando de la camaradería Francesa en la plaza de la ciudad, donde la cerveza inundo nuestros paladares y las canciones los oídos de los parroquianos.

Otra etapa más del viaje, otro momento más para nuestra memoria, han pasado más de 20 años y aún lo disfruto como si hubiese sido ayer.

 

  • Pila

    Querido Pacheco,
    Que genial capítulo del libro de tu vida.
    Lo he disfrutafo muchísimo:-)
    Que lokos lindos!
    Gracias!!!

  • Carlos Daniel Colombo

    Impresionante historia !!!