Bordeaux, La Rochelle “Ferrocarriles Argentinos, una experiencia traumática”

Y la historia sigue así:

Unos días más en Bordeaux donde la atención fue excelente, nos llevaban a una especie de Centro de Alto rendimiento, cuyo dueño era un ex Capitán de la Francia de los 70’, el virtuoso Jean Trillo, un personaje entrañable que luego entreno junto al gran Daniel Dubroca a los Bleus durante el Mundial del año 91’.

Junto a él estaba su hijo menor, Phillipe, uno de los centros del Equipo que nos había ganado unos días antes, al recordarlo me viene una anécdota imperdible que sucedió a la vuelta de esta Gira, su protagonista, quien más que Marcos Casani.

En plena pretemporada en Hindú, una noche se aparece el Gordo en Torcuato con el amigo Phillipe, aparentemente al francés le atrajo la idea de conocer Buenos Aires y de paso sumar experiencias con nosotros. En aquel momento, además de hablar francés, el Peruano Casani era el único que vivía solo en un apartamento en la Capital, por tanto se lo llevó a vivir con él.

Para que se hagan una idea estamos hablando de un clásico centro francés al estilo Denis Charvet, nada que ver con los actuales centros rompedores más emparentados con sus socios de la tercera línea, un ejemplo, David Marty del USAP.

Phillipe era un tipo delicado, cuidadoso de su imagen y además jugando parecía que iba en el aire, no solo por su velocidad sino además, por sus cambios de paso y dotado de un manejo excepcional, por tanto en Hindú todos encantados con él, que refuerzo!

Llega el sábado y el 1er. partido de pretemporada, había expectación por ver a Phillipe. Dónde está? – Se preguntaban…- el Peruano llegó?. Reclamaba la gente.

Luego de un rato largo de espera, lo vemos llegar al francés, si mi memoria no me falla de la estación de tren al Club habrá unos 900 metros, pues en todo ese trayecto no se le había borrado la cara ni el color del susto que tenía, estaba blanco!

Cuando le pregunto al Gordo sobre qué había pasado, muy tranquilo me dice – es que el tren estaba tan lleno de gente, que para que estuviera más cómodo lo traje en la locomotora, si!  Lo trajo en la locomotora del viejo Ferrocarril Belgrano, sentado en la barandilla, imagínense un francés viajando desde Retiro hasta Don Torcuato, en una locomotora de tren a través de todos los pueblos del Norte del Gran Buenos Aires, pobre Phillipe estaba indignado y muerto de miedo por la experiencia!

Ese día no estaba en condiciones de mostrar nada, pero en las semanas posteriores nos dejó una gran impresión sobre todo en un amistoso contra CUBA bajo una lluvia torrencial.

Luego de unos días en Rosario, fue abducido por la típica rosarina dulce y cariñosa y creo que hasta llegó a jugar algún partido en el Jockey, años después recibí un par de postales saludándome desde su tierra natal, seguro que el trauma de los Ferrocarriles Argentinos le acompañará toda su vida.

Siguiendo con el viaje, nos tocaba otro punto fuerte del rugby Francés, La Rochelle, el reparto de habitaciones nos adelantaba una estadía muy ajetreada. Nada menos que el Rata, el Mono Sallas y el Lobo Antuña, todos en situación procesal por mi encierro en el Castillo, junto a Fernando Garrido, testigo de piedra de todo lo que le esperaba a la Delegación. Un cartel en la puerta de la habitación, quería despejar todas las presuntas acusaciones que se les pudieran atribuir, “NOSOTROS NO FUIMOS”, era lo que se leía en la puerta de ese tugurio.

En el desayuno previo al partido, el periódico local nos anunciaba la importancia que le daban al partido, media carilla nos presentaba como uno de los mejores Equipos de nuestra categoría en Argentina, cuanto pueden inventar los periodistas!

Partido durísimo como el de Bordeaux, aunque muy malintencionado, un ensayo de quien escribe, luego de un soberbio rever-pass del Rata, abría la caja de los truenos. Solo faltaba que nos pegara el árbitro, que tampoco ayudó mucho a calmar los ánimos y peor cuando luego de la enésima agresión del ala francés al Rata en un scrum, decide que el bueno de Del Mastro debía salir. En su lugar entra el negro Bernie, un tipo muy tranquilo… nuevo scrum, trompada del francés, respuesta del negro y batahola general, el árbitro se escapa por el túnel, final del partido.

Tercer tiempo, de común acuerdo entre los Entrenadores nos sientan intercalados, argentinos y franceses, el aire se corta con cuchillo, no vuela una mosca, pero finalmente el Espíritu que nos transmite nuestro deporte a ambos lados del Atlántico, nos funde en abrazos y en cánticos hasta muy entrada la noche de este pueblo de la Costa Francesa.

Años más tarde, de Gira con la 1ra., junto con el Peruano Casani volveríamos a enfrentarnos con La Rochelle y con uno de sus boxeadores, pero todavía queda mucho para recordar de este viaje inolvidable.

La Rochelle, Londres, Paris “A la deriva en el Canal de la Mancha”

Retomando el relato de la Gira del 87’, atrás dejábamos La Rochelle y también a nuestro guía francés hasta ese momento, el amigo Paul, un exjugador de 2da. o 3ra. División Francesa, el típico 3ra. Línea de frente ancha y grandes orejas, con un rostro forjado en las grandes batallas, típicas de esa categoría.

Para desgracia de quien escribe y de algún integrante más de la Delegación, luego de visitar el fantástico Mont Saint Michel, en la histórica Costa de Normandía, nos dirigíamos a otro sitio importante durante el transcurso de la 2da. Guerra Mundial, el Puerto de Dieppe.

Teníamos que cruzar el Canal de la Mancha, y que mejor que hacerlo en barco y de paso por el trayecto más largo y complicado si los hay, el puerto de Southampton era nuestro destino, llegamos con el tiempo justo para embarcar con el micro y hartarnos de comida antes de la salida, que mala idea!

No habían pasado 45 minutos y el gigantesco barco, atiborrado de autos, camiones y autocares, comenzaba a zarandearse como si el Dios Neptuno llevara puesto los colores del CASI, sabiendo de nuestra presencia en el interior de la nave. La duración del viaje seria de unas 3 horas y media, a la hora y media no había manera de mantenerse en pie, viendo la cara de la tripulación se intuía que la situación no era normal, si pretendías dirigirte al baño para descargar todo lo que habías comido, el olor era irrespirable un metro antes de llegar a la puerta.

A medida que el viaje continuaba, todo el barco estaba invadido por el olor nauseabundo, era la peor de las pesadillas! Yo estaba sentado en uno de los asientos, aferrado a muerte a los apoyabrazos, y buscando al resto del Equipo, diseminados en Grupos, salvo alguno que no quería expresar el terror que estaba pasando, y se había aislado en algún rincón. Cuando llevábamos 3 horas de viaje, la cosa se comenzó a calmar y al divisar los típicos Acantilados Británicos, la normalidad se apodero del barco y de todo el sufrido pasaje, al llegar al Puerto toda la Delegación nos fuimos reuniendo en el bar para luego dirigirnos al Autocar.

A la mayoría nos costaba recuperar la pigmentación de la cara, pero siempre estaba el típico canchero que se burlaba, estoy completamente seguro que ese viaje lo sufrimos todos, aunque alguno se crea el Capitan Acab del relato de Moby Dick.

Con el barco ya entrando en el puerto, comenzamos el recuento del Equipo, estamos todos? Quien falta? …Y quién podía faltar, nada menos que Marcos Casani, donde podía estar en medio de ese caos? Al cabo de 1 minuto aparece con su inconfundible gabardina completamente empapado. ¿Dónde estabas???? Y el inefable Gordo nos dice: “lo mejor en estos casos, es una buena siesta en un lugar que corra aire”.

Pues bien, solo el Peruano podía, durante esa Tormenta Perfecta en el medio del Canal de la Mancha en pleno invierno Europeo, atarse a una de las barandillas del gigantesco barco y dormirse una siesta cayéndole todo el Océano Atlántico durante casi 3 horas, me imagino que por todos los Clubes habrá personajes como el de Marcos Casani, pero nuestro querido Peruano es puro Torcuato.

Pues bien, nos encontrábamos en la Gran Bretaña, para los que no lo sepan o recuerden, la guerra de Las Malvinas no solo destruyo un montón de jóvenes ilusiones, además nos trajo un periodo de estancamiento Cultural y Deportivo que mi Generación sufrió en carne propia, ya que estamos en un periodo “Invictus”, fue como un apartheid que nos impedía consumir productos Ingleses hasta el punto de no tener posibilidad de relacionarnos deportivamente. Por tanto no habría partidos, solo entrenamiento cada mañana en el célebre Hyde Park, y asistir en el viejo Twickenham al partido en el antiguo torneo 5 Naciones al duelo entre la Francia de Serge Blanco contra la Inglaterra del legendario enano calvo Richard Hill.

Les agrego una apostilla, antes de salir de Francia, nos cambiaron al chofer del Bondi, de un simpático viejo francés nos pasaron a un malhumorado y mal predispuesto gordito que olía a volcán dormido del Pacifico Sur, a las 24 horas ya le estábamos haciendo la vida imposible, es que quería escuchar la radio antes que los Fabulosos Cadillacs!!!

Basto salir del Puerto de Southampton para conocer otra faceta, su poco conocimiento de la cultura Anglosajona, la bestia comenzó a circular en la carretera por la derecha, hasta ahí todo bien, pero es que en Inglaterra se circula por la vía opuesta, imagínense los coches que venían de frente con semejante autobús viniendo a punto de embestirlos, un verdadero caos!

Para terminar su faena, una noche no tuvo mejor idea que aparcar el bondi enfrente del Tower Records, la imagen del autocar con un cepo del tamaño de una tortuga Ninja, era la foto mas deseada por los turistas que caminaban por Picadilly Circus, así que con cara de resignación todos para el Hotel en Metro.

Que recuerdo del partido en Twickenham, teníamos un poco de paranoia de cómo nos recibirían los Ingleses a un Grupo de Argentinos, después de lo que había pasado, por tanto acudimos al campo sin ningún tipo de uniforme oficial. Pero bastaron 5 minutos en la grada para que el negro Bernie entablara relación con unos Hooligans y les pidiera un trago de la jarra de cerveza que tenían en su poder estos pobres tipos, en 15 segundos más, el contenido de la jarra desapareció a través de su garganta, cuando pensábamos que nos mataban a todos nos comenzaron a pasar más jarras hasta no poder beber más , bastaron 10 minutos para que nuestro Oscuro Embajador solucionara todos los problemas diplomáticos de casi una década.

Era un partido especial, una Francia espectacular que ese año ganaría el Grand Slam y llegaría a la final del Mundial luego de la increíble victoria frente a Australia, un Equipo liderado por Serge Blanco, con Eric Champ, Phillipe Sella y Pierre Berbizier como actores principales. Enfrente una Inglaterra en plena transición, junto a Hill, un grupo de descerebrados como Winterbottom, Moore y el gigante Wade Dooley, que iban a vender cara la derrota en su propia casa, y así fue, solo dos contraataques de Les Bleus sentenciaron el partido, sobretodo una intercepción de Sella en medio de un ataque de Inglaterra a metros del ingoal de Francia, la corrida de Sella a través de todo el campo la tengo en el video de “another 100 best tries”, pero sobretodo en mi memoria ya que apoyo el balón justo delante de toda la gente de Torcuato, Increíble!

Más allá del turismo, poco más para contar de nuestros días en Londres, luego de 5 días, otro Ferry nos llevaba en un plácido Dover-Calais sin una nube en el cielo y con un Canal completamente calmo como pocas veces he visto, a nuestras espaldas los blancos acantilados de Dover nos decían, hasta siempre Torcuato!

Nos quedaban 5 días más en Paris, en aquella época no había Eurodisney, por tanto solo turismo cultural, desgraciadamente las habitaciones nos daban una sorpresa, 3 segundas líneas en una habitación, mal día para el hotel. Rotura de camas, inundación de la habitación hasta el ascensor y destrucción de las habitaciones de todos los tres cuartos,cuanta adrenalina, todavía estoy sudando.

Teníamos un partido solamente, un combinado de las afueras de Paris, partido nocturno, ellos enormes, nosotros, un par de huevos…

Lindo partido, duro pero de los que me gustan , con las cejas abiertas desde los 5 minutos, parecía Víctor Galíndez en Johannesburgo, los franceses pesados querían que me cambiaran, de acá me sacan con los pies para adelante le dije a Tato y al Francés Troismonts. Todo el partido a remolque, pero jugando como si fuera la última vez, último minuto, 6 puntos abajo(vieja puntuación), penal para los Parisinos a la derecha sobre las 40 yardas, factible para su pateador, si la mete termina, se le va a nuestra izquierda ,recibe Tato no anula e inventa un cruce con el Mono, los Franceses no se lo creen, y más cuando el Mono Sallas los desborda y cruza medio campo, está aislado rodeado de Franceses, pero saca un pase largo de la galera que me cae justamente a mí, a esa altura tenía la cara y los ojos como Rocky Balboa, por cierto creo que en ese momento percibía los bultos como si fuera un murciélago, en síntesis agarro la pelota y escucho un Pacheeeee!!! Era el Momo, mi amigo de toda la vida, que mejor cierre de Gira, le paso el balón llevándome la marca y se zambulle en el ingoal, try!!!!!!!!!!!!!

Luego de la conversión del Mono, logramos un empate heroico, más allá de eso el reconocimiento de los franceses en forma de aplausos, que satisfacción, disfrutar de todo esto con los muertos que atorreantaste durante toda tu juventud.

Me llevaron a un médico, que me acomodo un poco la cara, tampoco había mucho para hacer, y de ahí a la cena de despedida, emotiva como todos los cierres de Gira que he vivido, pero con un sabor especial.

Quizás en el momento no éramos conscientes de lo que habíamos hecho, pero había matices que nos acompañarían a lo largo de nuestra historia y que al fin al cabo son los que marcan las leyes de nuestro deporte.

No éramos un Equipo competitivo, éramos una mezcla de Grupos y de Clases Sociales, tampoco teníamos la simpatía de los componentes de la Elite de nuestro Club, pero el éxito final marco el camino de los que lo intentarían después.

Ese éxito fue respaldado por una convivencia ejemplar que alimento una amistad que aún perdura a través del tiempo y la distancia, luego de esta Gira, continuaron veranos en Brasil, Punta del Este o Chile, incluso durante el Mundial de Francia muchos nos reunimos para asistir a los diferentes partidos, creo que mi generación fue un fiel exponente de lo que la pasión por una pelota ovalada puede lograr.

Esperemos que esta locura sea transmitida de generación en generación, de Club en Club y que la dedicación por llegar al máximo nivel, no enturbie el verdadero tesoro de nuestro rugby, luchar hombro con hombro junto a mi mejor amigo cada pelota que me brinde el destino.

Epílogo

Aquí termina esta historia, la historia de la gira que hicimos en el lejano Febrero del año 87’, pero nuestra historia como equipo de rugby continuo dentro del campo en los diferentes equipos del plantel superior del Hindú Club y fuera, como entrenadores, educadores y también algunos como referentes de la historia viva de nuestro Club.

Pero sobre todo cuando las cosas se complicaban, ahí estábamos todos juntos de nuevo, como sucedió a poco de regresar de Europa, cuando el Rata Del Mastro tuvo que ser internado en el Hospital Ramos Mejía. Un extraño y poco conocido virus estaba atacando su sistema nervioso y ponía en peligro su vida, su estado día a día se complicaba de manera desesperante. Pero ahí estábamos todos, junto a su enorme esposa Sandra quien no se separó nunca de él, intentando mantenerlo activo, limpiándolo, paseándolo y buscando esa mínima sonrisa que apenas podía esbozar, necesitábamos mantenerlo con nosotros aunque la situación oscureciera a cada momento.

Y así fue que un día despertó, la sabia decisión de un médico, de otro héroe anónimo de nuestra sociedad, lo saco del coma y comenzó a salir, poco a poco, pero lo hizo, y nosotros con él y sus ganas de vivir, empujando en ese scrum imaginario para que el Rata continúe con nosotros.

Por eso digo que nuestra historia de rugby continua, porque nos marcó para siempre, porque nos enseñó el camino a nosotros y a todos los pendejos que tuvimos la suerte de entrenar, hoy día esa enseñanza perdura en el remanso de un Torcuato eterno.

Me imagino que estas historias rememoran los recuerdos de muchos como nosotros que tuvieron la suerte de hacer una gira de rugby pero sobretodo de amistad, hoy día sostengo que debería ser obligatorio que cada equipo de rugby realice una gira, adonde sea pero hacedla, no hay nada que se le compare.

Aquí los dejo, espero que les haya gustado tanto como a mi escribirla, pronto tendré mas historias para contar, sobre todo luego de la gira conmemorativa que haremos a Centroamérica en el mes de Abril, allí no hará frio, no tacklearemos hasta que nos sangren los hombros, mucho menos empujaremos algún scrum, tendremos muchos más kilos y menos pelo, pero seremos felices por haber disfrutado de una pelota ovalada envueltos en una camiseta celeste y amarilla con un elefantito muy cerca del corazón.

Que viva el Rugby y la Amistad eterna!!!

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